Entrevista a Rita Segato

La violación como un hecho de poder

El terrible flagelo de la violencia contra las mujeres que atraviesa Argentina y muchos países de Latinoamérica, moviliza a toda una sociedad por estos tiempos.
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La violación como un hecho de poder
Rita Segato
El terrible flagelo de la violencia contra las mujeres que atraviesa Argentina y muchos países de Latinoamérica, moviliza a toda una sociedad por estos tiempos. En tal sentido, UNERNOTICIAS dialogó con la antropóloga *Rita Segato, quien establece una mirada diferente sobre la problemática. La especialista reside en Brasil desde hace muchos años, desde donde entabló la charla con UNERNOTICIAS. Analizó más en detalle este fenómeno, que hoy preocupa profundamente a la ciudadanía.

-Muchos años de su carrera producen innumerables investigaciones y publicaciones sobre este flagelo…
Numerosas violaciones colectivas en Brasil dan el puntapié para la primera investigación en Brasilia y luego me extiendo a Ciudad Juárez. De allí surgieron dos textos: La escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez: territorio, soberanía y crímenes de segundo estado y Las nuevas formas de guerra y los cuerpos de las mujeres.

-En su obra habla de guerras no convencionales, ¿podemos explicarlo?
La estrategia de la desmoralización del enemigo es central y la práctica para desmoralizar a ese enemigo es la usurpación y la destrucción sexual del cuerpo de sus mujeres. Estas situaciones dependen del control de los cuerpos, sobre todo del cuerpo de la mujer, que siempre tuvo una gran afinidad con el territorio. Y cuando el territorio se apropia, se lo marca. Sobre él se colocan marcas de la nueva dominación. Siempre digo que el cuerpo de la mujer fue la primera colonia. Cuando analicé la situación de Ciudad Juárez me pregunté por qué en estas nuevas formas de guerra es tan importante secuestrar, torturar, deshacer el cuerpo de la mujer mediante la agresión sexual. Pero, cuidado, es un gran equívoco llamarlos crímenes sexuales. Es una agresión por medios sexuales, pero no con objetivos sexuales. El deseo sexual es algo totalmente diferente. La respuesta es porque a partir de la agresión sexual a esa mujer, se ataca al otro.

-En La escritura en el cuerpo de las mujeres profundiza sobre las maneras de dejar un mensaje…
En todo esto el cuerpo de la mujer cae porque es el lugar donde se emite, donde se escribe ese mensaje de yo puedo más, yo te destruyo moralmente. Porque esa destrucción del cuerpo femenino es entendida como una subordinación moral de todos aquellos hombres que no participan de ese acto salvaje comunal de la fratría masculina. Es una estructura nueva en este período histórico. Se trata de un mismo fenómeno: la opresión de las mujeres. Estoy de acuerdo con el discurso feminista cuando sostiene que la violencia contra la mujer tiene que ver con las relaciones de género. Me duele que el libro Las estructuras elementales de la violencia siga teniendo vigencia plena trece años después.

Datos: miles de mujeres son asesinadas en América Latina simplemente por ser mujer. Los feminicidios en la región han crecido en los últimos años y más del 90 % de los casos permanecen impunes. Aunque muchos de los gobiernos de Latinoamérica impulsan leyes para evitar la violencia de género, las acciones son insuficientes. A esto se suma la falta de estadísticas oficiales: los feminicidios se contabilizan de manera dispar y los procesos judiciales suelen ser lentos. Apenas han transcurrido meses de 2017 y ya se registran, en varias naciones de la región, cifras elevadas de actos de violencia contra las mujeres, lo que demuestra que aún se está lejos de acabar con estos crímenes.

Tan sólo en Ecuador se han registrado 19 homicidios, ocho más que en el mismo período del pasado año, según datos oficiales. Paraguay también registró el doble de feminicidios en lo que va de año. Similar situación se vive en Argentina, donde un informe elaborado por el Instituto de Políticas de Género Wanda Taddei reveló que durante los primeros 43 días de este año se produjo un total de 57 feminicidios, una de las cifras más altas del área. Si hasta 2016 se calculaba que cada 30 horas moría una mujer en la Argentina, ahora la cifra aumentó, pues una mujer es asesinada cada 18 horas. Por su parte, México, uno de los países con más alto índice de asesinatos por día, no queda rezagado al cuadro de situación.

-¿Cómo observa o lee - socialmente hablando-, este momento de crímenes hacia la mujer?
Existe una enorme convergencia entre la reacción política y las violaciones colectivas. La Nación golpista es también la Nación violadora. Estamos frente a un proceso político, donde la riqueza entró a gobernar directamente, sin intermediarios, para apropiarse del Estado, como se está viendo en otros países de la región. Lo que pasa con las mujeres es un síntoma de los tiempos. No se trata de crímenes de la intimidad. Se trata de crímenes que expresan el estado de arbitrio, que es el estado del presente. Deben ser leídos como un termómetro de la época histórica en la sociedad. Son crímenes que desafían a la autoridad legítima y el legítimo control de la violencia por parte del Estado. Son crímenes en los que el poder se confirma y se espectaculariza, en tiempos en que el exhibicionismo es la forma en que el poder se impone como tal.

Reflexión sobre cómo aparecen las víctimas:
“Aunque la víctima ya está muerta, hay más crueldad en la manera en que se arrojan esos cuerpos, haciendo una equivalencia entre el deterioro del cuerpo y los lugares deteriorados del ambiente, zanjas, basurales, que se eligen para depositarlos. Eso es también parte de la crueldad. Ese cuerpo está absolutamente desprovisto de valor. Es un mensaje a todas las mujeres y a la sociedad entera y al propio Estado y a la legalidad, a todas las personas que todavía tienen una fe cívica, alguna esperanza en la ley, todo ese conjunto de personas son agredidas por esos actos. Hay un lenguaje de poder y una dimensión de lo relacional entre el agresor y la víctima, la venganza, la afirmación de propiedad sobre su persona, hay variantes, pero por detrás se encuentra siempre una estructura donde el hombre tiene que actuar, espectacularizar su poder. En esa relación él está disciplinando a todas las mujeres de la sociedad”.

No hay recetas mágicas
“Con más cárceles no solucionamos el problema”, dice Rita Segato. “Los políticos tienen que entender que no es necesario cambiar la ley y partir hacia un punitivismo mayor para solucionar el fenómeno. La prueba es Estados Unidos, donde tienen las penas más severas y tasas de violación altísimas. La violación no es un delito como todos los otros, es un crimen del poder. Lo que se debe hacer es ofrecer más educación de género en las escuelas, con docentes capacitados, y que el abordaje sea integral, que abarque la violencia machista en sus varias formas. Un sistema de justicia que piensa en que la solución de este flagelo está en la cárcel, se equivoca, no cambia el comportamiento, la ley tiene que persuadir. La sociedad tiene que tener condiciones para lograr un cambio, un cambio para mejor no para peor. Es necesario corregir el imaginario colectivo, y en este sentido los medios de comunicación no lo están haciendo.

-En sus investigaciones no habla de crímenes sexuales, sino crímenes de poder…
La violencia contra las mujeres de la forma en que la estamos viendo en la Argentina es un síntoma de un momento del mundo. Es un momento desesperado por varias razones, un momento en el que hay un poder de dueños. Las relaciones de género son un campo de poder. Es un error hablar de crímenes sexuales. Son crímenes del poder, de la dominación. El violador es el sujeto más moral de todos; ya que en el acto de la violación está moralizando a la víctima. Cree que la mujer se merece eso. Los jueces, los abogados, los legisladores, no están formados, no tiene educación suficiente para entenderlo.

Lo que sucedió con Micaela por ejemplo, son ataques a la sociedad y a la vida en el cuerpo de la mujer. Es un error -que el pensamiento feminista eliminó hace muchísimo tiempo- la idea de que el violador es un ser anómalo. En él irrumpen determinados valores que están en toda la sociedad. Entonces, nos espantamos y el violador se convierte en un chivo expiatorio. Pero él, en realidad, fue el protagonista de una acción que es de toda la sociedad, una acción moralizadora de la mujer. No es con más cárcel, mucho menos con su castración química, que vamos a solucionar el problema. La violación no es un hecho genital, es un hecho de poder. Puede realizarse de forma genital y de muchas otras formas. Si no cambia la atmósfera en que vivimos el problema no va a desaparecer.

Sugerencias: hay que hablar más del tema, sobre qué es una agresión sexual, qué es una agresión íntima en el mundo de las relaciones de pareja, qué es una violación anónima, en la calle, y qué es una violación en la guerra; cada vez más la violación es un arma de guerra. Si no se comprende qué papel tiene la violación y la masacre de mujeres en el mundo actual, no vamos a encontrar soluciones.
Importante: México, Honduras, Guatemala, son los países más violentos, y el continente latinoamericano sobresale en esta situación.

El rol de los medios
-¿Qué mirada tiene de los medios masivos en argentina con respecto a la problemática?
Tenemos medios que colaboran con exhibir públicamente la agresión a las mujeres y al mismo tiempo afirman, declaran, y se suman al clamor de “ni una más”. Tenemos que trabajar para transformar la sensibilidad de las audiencias frente a la crueldad como diversión, y ante los medios como objetables.

La televisión argentina es una pedagogía de la crueldad que se ejerce sobre el cuerpo de la mujer. De qué nos sirve hacer leyes, hacer instituciones, trabajar en el cuerpo del Estado si estamos todo el tiempo perdiendo la batalla con la televisión. Hay que escrachar a los canales y salir a la calle a protestar contra la televisión, no por leyes. Hay un abismo entre el discurso de los derechos y la realidad de esa masa generada por la televisión, ese rebaño cruel generado, construido y multiplicado por el lente de la televisión, de mañana, de tarde y de noche. Una ve la atrocidad que comete el lente televisivo en el ojo de las mujeres, las exitosas y las que son carne de carnicería.

Las mujeres jóvenes están cada día más expuestas porque se está volviendo trivial, rutinario, agarrar una mujer y tirarla en una zanja, tirarla en un arroyo o tirarla en un basural. El gran basural de mujeres es la sociedad argentina trabajada por el lente mediático. Se están banalizando los feminicidios, las tiran en un saco de basura, en un arroyo, como un despojo y la cámara nos ofrece ese despojo, lo que está sucediendo es multiplicado, un crimen en poco tiempo se transforma en cientos de crímenes. Es un mensaje que se da a toda la sociedad en su conjunto. Podemos hacernos la pregunta entonces, de cuántas veces es necesario repetir una misma noticia y cuál es la finalidad de esa incitación a la violencia de género, tal vez la respuesta anide en el mantenimiento del orden de género.

*Rita Laura Segato es antropóloga, profesora del Departamento de Antropología de la Universidad de Brasilia e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones de ese país. Sus investigaciones se han orientado a las cuestiones de género en los pueblos indígenas y comunidades latinoamericanas, a la violencia de género y a las relaciones entre género, racismo y colonialidad. Entre sus libros se destacan Las estructuras elementales de la violencia. La nación y sus otros y Las nuevas formas de la guerra y el cuerpo de las mujeres.

Contacto: Rita Segato ritalsegato@gmail.com

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