Entrevista a Patricio Eleisegui

Contaminación con agroquímicos en Argentina

Argentina como Laboratorio. Experimentos y tragedias en la tierra que alimenta al mundo.
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Patricio Eleisegui
En la Facultad de Ciencias de la Administración, Patricio Eleisegui –periodista y escritor-, desarrolló una conferencia sobre el uso indiscriminado de pesticidas y las consecuencias que ello conlleva en el territorio nacional. Es autor de dos libros: “Envenenados” y “Fruto de la Desgracia”, investigaciones valiosas sobre esta problemática de la que UNER NOTICIAS profundizó en la siguiente entrevista.

-¿Que te llevó a investigar sobre el uso de agroquímicos, más allá de tu profesión?
Desde hace aproximadamente cuatro años comencé a notar que surgían denuncias sobre fumigaciones con agroquímicos, se publicaban estadísticas y testimonios de personas que afirmaban estaban siendo afectadas. De esta manera, con la recopilación de datos técnicos e informes médicos, fui tomando contacto con las víctimas del sistema de agroproducción en nuestro país.

-¿Como está posicionada Argentina respecto a otros países en la utilización de agroquímicos?
Nuestro país se encuentra liderando el uso de agroquímicos. Tiene un consumo de glifosato que no lo tiene, ni siquiera, Estados Unidos. Lo que ocurre con Argentina, en términos de modelo productivo, puede ser un ejemplo trágico para otras economías, que igualmente ya conocen estas cuestiones.
En Francia por ejemplo está prohibida la soja transgénica, ellos saben que requiere de un paquete tecnológico que implica la utilización de muchísimos litros de químicos, entonces optaron por no sembrar esta soja. Lo que está haciendo Europa y China es trasladar el costo ambiental; dejan que Argentina degrade su tierra, que utilice químicos, que la población se enferme y tratar de recibir el producto terminado. Pero siguen llegando a Europa productos con glifosato.

-¿Y cuál es la situación en los países latinoamericanos?
He viajado bastante por América Latina. Los niveles de discusión sobre estos temas en términos científicos no están, ni en Uruguay, ni en Colombia, ni en Brasil. Argentina tiene un altísimo uso de glifosato, de herbicidas, pero Brasil que tiene más humedad y otras temporadas de lluvia, usa en especial más fungicidas.

-En tu blog hacías mención a Urdinarrain…
El glifosato no es biodegradable, se acumula en el suelo y los grados de concentración en Urdinarrain son de los más altos en el mundo. Los resultados de la investigación fueron publicados por la revista internacional Environmental Pollution. El Informe prueba que el glifosato no se degrada, sino que debe ser considerado geopersistente; tirando por el piso la postura de la industria que siempre sostuvo que es biodegradable, que desaparece. El estudio comprobó que el glifosato se acumula en el suelo. Las muestras fueron tomas en el 2015, por ende siguen acumulándose hasta el día de hoy. Y dice que los niveles que se midieron en Urdinarrain son los más altos de lo que está comprobado a nivel mundial. La publicación, que contó con la participación de la Universidad de la Plata y el Conicet, cumple con el rigor científico y será utilizado como modelo a nivel mundial.
Se establece un certificado, en el que la Organización Mundial de la Salud indicó que este herbicida está señalado como cancerígeno. Al respecto las únicas voces que han salido a contrarrestar esto, son las vinculadas con los actores que producen este tipo de agroquímicos y que sostienen esta práctica de producción que, lamentablemente, nos está envenenado.

Datos que inquietan: Argentina aparece hoy como el país con mayor consumo de glifosato en el planeta, siempre en términos de cantidad de población. Así, mientras que naciones como Estados Unidos promedian anualmente 0,42 litros del herbicida por habitante, en Argentina se ostenta una pauta de 4,3 litros por cada persona que puebla nuestra geografía. El glifosato, además de la presencia en la tierra, se traslada a través del viento, lo estamos respirando. Está cayendo en las gotas de lluvia, en el agua la concentración no es tan alta, pero también está presente.

-Tu libro Envenenados inicia con la consigna los agroquímicos que matan…
Ciertamente. Presento el testimonio de un hombre que trabajó para una empresa de fumigación, está muy enfermo y afirma que no se va a recuperar; se llama Fabián Tomasi. En la obra relata la cantidad de productos químicos con los que tuvo en contacto por muchos años, y ahora se encuentra gravemente enfermo. La empresa usaba productos altamente tóxicos como el endosulfán, el 2,4-D el glifosato cipermetrina y el gramoxone para fumigar los campos. Entre otros problemas, Tomasi sufre trastornos en el aparato digestivo y en la parte motriz del cuerpo. Además, los doctores le diagnosticaron polineuropatía tóxica y problemas en el sistema nervioso periférico.

-Además de la obra, participaste en la producción internacional de un impactante documental sobre la temática…
Pablo Piovano -fotógrafo-, realizó una exposición denominada El Costo Humano de los Agrotóxicos. Su muestra tuvo mucha repercusión en Europa, por lo que la televisión italiana se interesó en venir a la Argentina para ver lo que se estaba generando acá con el tema de los agrotóxicos, desde el enfoque de qué es lo que ellos están consumiendo y de los alimentos de nuestros campos que llegan allá. Entonces, Pablo los contacta conmigo y organizo un cronograma de actividades y entrevistas. Puse como punto clave, San Salvador (Entre Ríos), que ya tenía los informes de La Plata y Rosario y hablaban de cáncer.

Hubo una visita a Chaco por el tema del retraso mental, ya que hoy Chaco tiene una explosión de chicos con problemas cognitivos vinculado con un cóctel de químicos que se está usando para producir el algodón. Hice un mapeo de la tragedia para mostrarlo allá, y enfatizar que ya hay pruebas científicas de que los productos industrializados están llegando con glifosato y con otros tipos de químicos.

-A esta cruzada se suma también, la Red de Médicos de Pueblos Fumigados…
Sí, la Red de Médicos de Pueblos Fumigados viene denunciando lo que está pasando en los pueblos del interior, de la zona agraria, desde hace muchos años. Reciben periódicamente miles de niños que nacen con malformaciones. En nuestro país 2 de cada 100 niños nacen con problemas neurológicos, cardíacos, síndrome de down. Pero que en los pueblos fumigados el porcentaje asciende a 6%, es decir, 6 de cada 100. El triple de niños nacen con malformaciones, muchos de ellos mueren, otros quedan con discapacidades. El problema que se observa en los pueblos, es la gran cantidad de personas con cáncer.
Las estadísticas hablan otra vez por sí solas: en Argentina 1 de cada 5 personas que muere es por cáncer, pero en los pueblos fumigados mueren de cáncer 1 de cada 3 personas.

El glifosato, prohibido en 74 países y catalogado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como posible cancerígeno, fue hallado el año pasado en algodón, gasas y tampones comercializados en nuestro país, también en orina humana en Mar del Plata, y en muestras de sangre y agua en Pergamino, entre otros estudios que demuestran el peligro que este agroquímico implica para la salud de nuestra población y nuestra tierra, porque Argentina es el país que más glifosato consume en el mundo.

-Finalmente no podemos dejar de mencionar otra de tus investigaciones, Fruto de la Desgracia. Agroquímicos y esclavos para un mundo con arándano argentino…
Es un trabajo periodístico realizado en la ciudad de Concordia y se centra en el arándano, la forma en que se produce con agroquímicos. La mayor parte de la producción se concentra en Tucumán y Entre Ríos. Y un dato; en el 2014 el sector generó exportaciones por más de 100 millones de dólares, el destino de la fruta es, principalmente, Estados Unidos, aunque también hay compras en Europa. Lo que no se puede exportar por cuestiones de calidad queda para consumo interno, con la falta de controles que denuncio en mi libro. Lamentablemente hoy los plaguicidas, sean herbicidas, insecticidas o fungicidas, dicen presente en todos los cultivos, incluso se aplican sobre lo ya cosechado, sean frutas o semillas.





Eleisegui en la conferencia que brindó en la Facultad de Ciencias de la Administración, ante un auditorio repleto.




Contacto: patricio.eleisegui@gmail.com

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