Entrevista a Marianela Morzán

Hablemos con la boca llena

Un proyecto que busca generar espacios de debate y reflexión.
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Marianela Morzán
UNER NOTICIAS dialogó con Marianela Morzán, Co-directora del Proyecto Hablemos con la boca llena: la Soberanía Alimentaria y Comunicación Comunitaria, equipo de trabajo integrado por docentes y estudiantes del Área Comunicación Comunitaria perteneciente a la Facultad de Ciencias de la Educación de nuestra Universidad.

-Tiene varias etapas de trabajo la tarea que vienen desempeñando…
Somos parte de un proyecto que se gestó en el 2013 con la intención de brindar un marco de formalidad a un trabajo de extensión que compartimos integrantes de distintas organizaciones, preocupados por la producción y el consumo de alimentos (Proyecto Desarrollo Territorial: la soberanía alimentaria desde la comunicación).

Desde el equipo diseñamos, y llevamos adelante, estrategias de comunicación comunitaria para reflexionar junto a diferentes actores de la comunidad sobre los alimentos, su producción, circulación y consumo a nivel local y regional. Asimismo, buscamos visibilizar el trabajo de productores locales de la agricultura familiar y aquellos que producen agroecológicamente y, a través de la comunicación, aportar en el agregado de valor de sus productos. Debido al importante rol social que cumple la Universidad en el espacio social, consideramos de vital importancia que se involucre en un debate tan determinante para el desarrollo social de las comunidades, como lo es la alimentación.

-Una emergente problemática mundial la del derecho al consumo de alimentos….
Uno de los puntos es el abordaje de las problemáticas vinculadas al consumo en relación a la producción de alimentos bajo el eje Soberanía Alimentaria; en tanto derecho de cada pueblo a definir sus propias políticas y estrategias de producción, distribución y consumo de alimentos, a fin de garantizar una alimentación cultural y nutricionalmente apropiada.
Perseguimos vincular agricultores familiares de Paraná y Santa Fe y localidades aledañas, escuelas agrotecnicas y extensionistas, con el fin de generar conocimientos en torno a la temática, central para el desarrollo económico regional, aportando estrategias comunicacionales con identidad visual que recuperen las cualidades de los productos, exigua valorización de su trabajo.

-Dentro de las variadas actividades, hubo una muy interesante sobre ¿Quién alimenta al mundo?
Desarrollamos una experiencia a partir de una intervención apoyada en fotografías e ilustraciones y de dispositivos lúdicos como forma de interpelar a los visitantes. ¿Quién Alimenta al mundo? es una serie de dibujos desarrollada por el ilustrador Carlos Sánchez, que sintetiza los diferentes procesos en la producción de alimentos desde la cadena industrial y las redes campesinas. La misma fue dispuesta junto a una serie fotográfica que muestra a diferentes familias del mundo con los alimentos que consumen durante una semana. Es un juego que permite una interacción directa con las personas a quienes se les interpela sobre distintos aspectos relacionados a la producción, alimentación y ambiente.

La preocupación en torno a los alimentos: La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas y estrategias sustentables de producción, distribución y consumo de alimentos que garanticen el derecho a la alimentación para toda la población, con base en la pequeña y mediana producción, respetando sus propias culturas y la diversidad de los modos campesinos, pesqueros e indígenas de producción agropecuaria, de comercialización y de gestión de los espacios rurales, en los cuales la mujer desempeña un papel fundamental.
La Soberanía Alimentaría es un concepto desarrollado por Vía Campesina y llevado al debate público en ocasión de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación celebrado en Roma en el 1996. Desde entonces, ha sido tema de debate agrario internacional. La Vía Campesina es un movimiento internacional que coordina organizaciones campesinas, pequeños y medianos productores, mujeres rurales, comunidades indígenas, gente sin tierra, jóvenes rurales y trabajadores agrícolas inmigrantes.

-El apoyo comunicacional de ustedes resulta significativo para los pequeños productores…
Desarrollamos actividades que buscan agregar valor a la producción de agricultores familiares y productores artesanales, como mejorar sus estrategias de comunicación con las comunidades. Trabajamos conjuntamente con la Agencia de Extensión Rural de INTA Monte Vera (Monte Vera); la FM 98.5 Voces de la Costa (Arroyo Leyes), la FM 100.1 Frecuencia Integrada (Ángel Gallardo); Radio Barriletes de Paraná, y las Sedes de la Secretaría de Agricultura Familiar de la Nación de Santa Fe y Entre Ríos.
Las herramientas comunicacionales permiten aumentar su visibilidad, dar a conocer los valores y aspectos positivos de sus productos, fortalecer su identidad grupal, destacar a las ferias como espacio de comunicación y comercialización, entre otros objetivos.

Participan productores de: Santa Fe (Ceres, Hercilia, Arroyo Leyes, Recreo, Monte Vera, Ángel Gallardo, Pellegrini, Rincón y Santa Fe) y de Entre Ríos (La Paz, Paraná, Victoria, Villaguay y Villa Urquiza).

-En los talleres, ¿con que inquietudes llega el pequeño productor?
Entre las preocupaciones planteadas se encuentran la sostenibilidad de la participación en las ferias, como insertar los productos en otros espacios, como comunicarse con la comunidad para que conozca y valore el trabajo y les compre, cómo mejorar la presentación de los productos y promocionarlos o cómo lograr que la gente incorpore la costumbre de comprar en ferias locales. El trabajo se realiza teniendo en cuenta los valores de la soberanía alimentaria y la economía social.

-Reunieron datos oficiales que diagnostique la realidad regional, antes de iniciar las primeras actividades…
Sí, según estudios brindados por el INTA, las condiciones agroecológicas, la diversidad sociocultural y la presencia de grandes centros urbanos, hacen que la Zona Litoral Centro presente características particulares en torno a sus sistemas productivos y centros urbanos. Más específicamente en las zonas lindantes al río Paraná, la producción se caracteriza por una relativa diversidad entre la cual se destaca la frutihorticultura, la pesca artesanal y la ganadería de islas -estas últimas con fuerte arraigo cultural y la apicultura, que se inscribe como actividad complementaria en toda la zona.

-Y con respecto a la agricultura familiar, ¿cómo estamos situados?
Según datos brindados por la Secretaria de Agricultura Familiar, este sector se caracteriza por ser un tipo de producción donde la unidad doméstica y la unidad productiva están físicamente integradas, La agricultura es un recurso significativo en la estrategia de vida de la familia, que aporta la fracción predominante de la fuerza de trabajo en la producción y ésta se dirige tanto al autoconsumo como al mercado, formal e informal.

Según la información brindada, tanto por INTA como por la Secretaria de Agricultura Familiar, en nuestra zona el acceso de la población a los alimentos de la producción primaria es desigual dentro del territorio, incluso existen zonas que no alcanzan a cubrir sus necesidades alimentarias básicas.

-Se preguntan entonces, el porqué de esta situación siendo una zona agroecológica apta para esta producción…
Justamente. La producción primaria, está atravesada por un espectro de múltiples y complejas variables, que si bien tienen anclaje en el territorio, responden a una lógica productivista, con fin en sí misma y de dimensión global. Entonces, ¿quién/es producen, para quién/es se producen, qué se producen y por qué?

El punto está en que el modelo productivo de alimentos imperante no ha dado solución al problema del hambre en el mundo, porque dentro del universo de posibles producciones que implican alimentos, este modelo se acota a aquellos que generan alta rentabilidad y productividad.
Esta realidad posibilita la expansión de monocultivos en detrimento de la biodiversidad, y por lo tanto, de la calidad alimentaria de la población. Se reemplazan, en función de la rentabilidad, superficies destinadas históricamente a la producción intensiva, por producciones de tipo extensivo; así como también se traslada el modelo tecnológico productivista a importante producciones, que se convierten en monocultivos rentables.

La concentración acelerada del sistema agroalimentario en unas pocas empresas multinacionales hace que esta decisión tan fundamental como lo referido a la cuestión alimentaria, se encuentre manipulada por quienes controlan el mercado.

Contacto: Licenciada Marianela Morzán marianelamor@yahoo.com.ar
soberaniaycomunicacion@gmail.com
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