Entrevista a Gustavo Mariluz

La cultura de la ancianidad

El porcentaje de personas mayores de edad tiene un peso significativo en la composición demográfica nacional.
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La cultura de la ancianidad
Gustavo Mariluz
El sociólogo Gustavo Mariluz* brindó una conferencia sobre “Los modos de Existencia y el envejecimiento”, actividad organizada por el Facultad de Ciencias de la Educación a través del Departamento de la Mediana y Tercera Edad. UNER NOTICIAS dialogó con el especialista quien reflexionó sobre la importancia de tratar el envejecimiento en las universidades, en las instituciones públicas y privadas, y en la sociedad en general.

-¿Argentina es un país envejecido?
Sí, esto quiere decir que el porcentaje de personas mayores de edad tiene un peso significativo en la composición demográfica nacional. Esta característica, conocida como Envejecimiento Poblacional, no solo es un desafío a nivel político por sus implicancias sociales sino que también significa un espacio para la investigación sociológica en virtud del impacto social de este fenómeno.
Ante este hecho empíricamente demostrado, la Sociología del Envejecimiento indaga las cuestiones de la vejez y desarrolla un corpus académico con la intención de conocer sobre este fenómeno, que no es sólo biológico, y de brindar respuestas adecuadas para mejorar la calidad de vida de las personas ya envejecidas y las que están envejeciendo.

-¿Qué se entiende por cultura de la ancianidad?
La cultura de la ancianidad está basada principalmente en la experiencia de vida de los viejos. Estos, por definición y por sentido común, son los que más han vivido, es decir, los que más tiempo de vida llevan en este mundo. Este es un hecho indiscutible. La vida actual, la llamada sociedad posmoderna, posee una característica que resalta la velocidad y la cantidad de transformaciones sociales. En otras palabras, la sociedad cambia mucho y lo hace velozmente. Esta característica contrasta con el ritmo al que estos viejos estaban acostumbrados en su juventud.

-Dos realidades totalmente opuestas…
En este punto se hace importante destacar la presencia o ausencia de modelos. Cuando los viejos eran jóvenes, el modelo a seguir estaba basado en otros valores donde el respeto a los ancianos y la formación de una familia eran de importancia. Hoy asisten asustados y preocupados a la dilución de estos valores, con lo que se refuerza su aislamiento e incomprensión del mundo en que viven. Es evidente lo complejo que se les hace la existencia a aquellos que no están en condiciones de adaptarse a los nuevos ritmos y estilos de vida. Coincidimos con Salvarezza cuando indica que “cada grupo cultural produce su propio tipo de envejecimiento, sus propios viejos y las cualidades que designan a este producto deberán ser leídas dentro del momento socio-histórico-político de su producción”. En otras palabras, cada sociedad produce un tipo especial de viejo que cobra sentido a partir de los determinantes socioculturales que ella misma impone.

-Hacía referencia a una definición sobre envejecimiento humano…
El envejecimiento humano es un complejo proceso bio-psico-social que involucra al ser en su integralidad. El ser se hace, si se puede decir así, de variadas maneras y una de ellas es a través de su existencia. La existencia le ofrece así una posibilidad, entre muchas que se le ofrecerán, de desarrollarse no sólo en un sentido evolutivo sino en un sentido social. La evolución de su cuerpo y su psiquis estarán ancladas en una forma de existir que será análoga a su modo. La particularidad de su devenir existencial, su fluir en la duración del tiempo, conformará un particular curso de vida que es objeto de estudio por la Sociología del Envejecimiento.

-La sociedad tiene instalada Mitos y Prejuicios sobre la vejez…
Al estudiar la vejez, como otros temas sociales, abunda la confusión entre hechos científicos y mitos de la opinión pública. Los mensajes se encuentran deformados por intereses que rigen la selección de noticias y por el desconocimiento de los auténticos hechos. La vejez se configura como un terreno apto para el desarrollo de algunos mitos, muchos de los cuales asumen un aspecto negativo.
Descubriendo la significación de los mitos sobre la vejez estaremos en condición de reducir los efectos de los mismos. Por ejemplo, si un viejo se olvida las llaves de su casa creeremos que el viejo está perdiendo la memoria (mito del viejo desmemoriado) y hasta quizás consultemos a un médico para que lo medique. Comienza a operar un mito que nos informa que la vejez invariablemente conduce a la pérdida de la memoria. Si un joven extravía sus llaves solo diremos que es olvidadizo o no diremos nada ya que es normal que la gente pierda cosas.

Estereotipos negativos sobre la vejez
En torno a la vejez existen estereotipos e ideas preconcebidas. Que la vejez es una enfermedad. Que los viejos se vuelven niños. Que los viejos no son adultos, es decir, no productores. Que ser viejo es ser dependiente. Que los viejos no poseen saberes útiles. No pueden aportar nada. Que los viejos son una carga y molestos. Que los viejos no deben sufrir ni enterarse de cosas negativas. Se los tiene al margen de la realidad, se les miente, se les oculta informaciones. Que los viejos no pueden decidir por sí mismos. No saben ni siquiera administrar sus bienes...entonces se lo administramos nosotros. Que son proclives a tener determinados accidentes, entonces le prohibimos hacer determinadas actividades. Que no tienen interés ni preocupaciones. Sus opiniones no valen.

Estos estereotipos, refuerzan la imagen negativa que se tiene de la vejez y colaboran para que los viejos sean marginados y construyan un sentimiento importante de ausencia de poder. Algunos fundamentos ancianistas discriminadores se asientan en esos mitos y prejuicios, por lo que se presenta como fundamental conocerlos y desenmascararlos para así poder “construir un mundo para todas las edades” tal como nos dice la Organización de las Naciones Unidas en su Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento.

-¿Se requiere más investigación para estudiar la gran cantidad de personas mayores?
El envejecimiento poblacional y el de las personas es un fenómeno de trascendencia histórica. Es la primera vez que el porcentaje de personas mayores es tan grande. Este fenómeno, de múltiples orígenes, es un éxito de la sociedad pero también entraña un desafío a todos los que componemos la sociedad. No hay actores sociales que puedan dar la espalda a esta transformación, por lo que se hace imprescindible desarrollar investigación multi, inter y transdisciplinaria para dar cuenta y elaborar respuestas a las preguntas que aún no sabemos formular.

Importante: el mundo está envejeciendo. Es un dato incontrastable. Todos los censos nacionales en la mayor parte de los países del mundo, en menor o mayor medida, indican la disminución de la tasa de natalidad y el aumento en la expectativa de vida. Casi todos los países y todas las regiones están atravesando las fases de la transición demográfica, que elevan el porcentaje de personas mayores de sesenta años. Esta situación presenta complejos y múltiples desafíos a los estados nacionales, a las familias, a las instituciones sociales, al comercio, al arte y, como no podía ser de otra manera, a las ciencias. Hace mucho tiempo las ciencias sociales y las ciencias naturales han advertido la cuestión del envejecimiento y se han dedicado a su análisis y estudio. Más allá de los paradigmas epistemológicos e ideológicos, asistimos hoy a una diversidad de estudios de todo tipo que proponen alternativas al envejecer humano como si se tratara de una enfermedad, un problema o apreciaciones similares. El arte y la literatura también registran desde antaño el tema de la vejez, en su acepción como sustantivo y, en menor medida, como proceso.

-Finalmente, en uno de sus artículos analiza los “modos de existencia y el envejecer…”
Llegamos a la vida como seres humanos y duramos en el tiempo de vida. Al principio, somos un proyecto de existencia que se va realizando conjuntamente con la vida. El modo se da como existencia y cada existencia singulariza a los seres humanos. De acuerdo a cómo vivimos nuestra existencia, iremos definiendo un modo, una forma que nos hará ser lo que realmente somos. Estudiando estas formas de existencia, entenderemos cómo se desarrolla el Curso de la Vida.

Todos los seres humanos vivimos bajo un modo existencial que es un curso, en donde sucederán eventos esperados y otros inesperados. La combinación de estas situaciones, darán singularidad a cada existencia. Mientras vamos viviendo, envejecemos. La teoría del Curso de la Vida unida a la de los Modos de Existencia, nos permite ver generalidades en ellas que nos facilitan la creación de modelos que pueden predecir, con mayor o menor grado de certeza, cómo envejeceremos. Nuestra existencia nos singulariza y esto es extremadamente importante en la sociología del envejecimiento.

*Gustavo Mariluz es Doctor en Ciencias Sociales, Magíster en Política Social, Especialista en Diseño, Programación y Evaluación de Políticas Sociales por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (FACSOC- UBA) y Licenciado en Sociología (UBA). Se desempeña actualmente como Subdirector de Investigación y Difusión del Instituto de Capacitación Parlamentaria de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, es docente titular a cargo del Seminario de Investigación “Envejecimiento y Sociedad” de la Carrera de Sociología (FACSOC- UBA), docente del doctorado en investigación gerontológica en la Universidad Maimónides, materia “Sociología del envejecimiento”; docente del Curso de Verano de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO

Contacto: Doctor Gustavo Mariluz gustavo.mariluz@gmail.com

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