Entrevista a Sandra Arito

Herramientas para actuar en catástrofes

Presentación del libro Desastres y catástrofes..., ,una problemática acuciante y compleja abordada desde la perspectiva psicosocial.
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Herramientas para actuar en catástrofes
Sandra Arito
En la Facultad de Trabajo Social se presentó el libro “Desastres y catástrofes: herramientas de pensamiento para la intervención”, un trabajo de larga trayectoria que vienen desarrollando las docentes e investigadoras Sandra Arito, Laura Imbert, Mónica Jacquet, Lucrecia Cerini, Analía Rígoli y Pablo Kriger.

UNER NOTICIAS entrevistó a la Magister Sandra Arito, quien detalló los contenidos y objetivos que persigue la mencionada edición.

-Son muy pocas las publicaciones que abordan esta problemáticas desde la extensión e investigación…
Precisamente, la existencia de escasos trabajos científicos específicos en la región y en el país respecto a la intervención profesional frente a situaciones de Emergencia, Desastres y Catástrofes -EDC-, así como información sistematizada en relación a los dispositivos más eficaces, nos ha convocado desde una mirada interdisciplinar con elementos que contribuyen al conocimiento del tema desde el campo de las Ciencias Sociales y Humanas. Consideramos que los agentes locales que intervienen en estas circunstancias conocen a su comunidad, y se conocen entre sí, y podrán tomar de nuestros aportes aquello que consideren eficaz y operativo; teniendo en cuenta lo que piensan, sienten y hacen, en definitiva, su propia cultura comunitaria.

-A nivel mundial y en nuestro país, aumentaron los fenómenos meteorológicos que llevan a ocuparse en cómo accionar al respecto…
En muchos países suelen padecer inundaciones, terremotos, tornados, erupciones volcánicas, entre otros acontecimientos, sin que, en términos generales, se haya planificado cómo actuar frente a los mismos. Las inundaciones son los desastres naturales de mayor recurrencia en la región del litoral argentino. Se las debe diferenciar de las crecidas, por ser éstas fenómenos naturales que se transforman en inundaciones por la presencia del hombre, al ocupar éste las llanuras y valles inundables. En esta región, este tipo de eventos ocurren periódicamente como parte del ciclo hidrológico y se transforman en la primera causa de riesgo local; pueden producirse en forma repentina —lluvias torrenciales o una rotura de terraplén, por ejemplo—, o lentamente —inundaciones de los ríos—, lo que implica tiempos distintos de respuesta. Entendemos que constituye un desafío ciudadano y profesional poner el tema en cuestión, la preparación de la población y de las organizaciones de la comunidad para afrontar la aparición de este tipo de sucesos. Los desastres y las catástrofes son fenómenos socio-ambientales que demandan del Estado un conjunto de medidas de prevención, mitigación, respuesta y recuperación, como también mecanismos para enfrentar el escenario de crisis.

Los damnificados tienen el derecho a reclamarlos. El mundo está sufriendo un número creciente de hechos provocados a partir de fenómenos naturales que deben ser considerados catástrofes sociales, es decir expresiones sociales de hechos de la naturaleza, puesto que en su gestación intervienen los seres humanos que, con sus prácticas y estrategias de desarrollo, promueven la aparición de múltiples amenazas y condiciones de vulnerabilidad global. Así, se incrementan exponencialmente los efectos de sucesos de estas características.

Para destacar: La RED (Red latinoamericana de Estudios Sociales en Prevención de Desastres) se ocupó de investigar en América Latina este tipo de sucesos. Ya durante la década de los noventa daba cuenta que los desastres en esta región que habitamos habían sido consecuencia del crecimiento demográfico, las políticas de urbanización, las tendencias en la ocupación del territorio, el empobrecimiento de grandes sectores de la población, el déficit tecnológico en la dotación de infraestructura básica, así como falencias en los sistemas organizacionales.

-¿Qué factores distinguen especialmente cuando hablamos de los EDC?
Los EDC se caracterizan, en su conceptualización, según el número de víctimas, los daños que provocan, la ayuda internacional que requieren, entre otras distinciones. Tienen en común el hecho de constituir situaciones que irrumpen en la vida social, invadiéndola, impregnando los múltiples aspectos de la existencia de una comunidad. Algunos emergentes como sufrimientos, carencias y riesgos hasta allí desconocidos, alteran profundamente las modalidades de relación de las personas que requieren con urgencia, comprensión y asistencia.




-En la obra establecen una guía de las principales intervenciones a desarrollar en diversos momentos de EDC…
Sí, lo hacemos tomando en cuenta los consensos básicos establecidos por equipos de diferentes países, las recomendaciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), así como nuestra experiencia profesional y como investigadoras de esta temática. Nos referimos a intervenciones entendidas en un sentido amplio, como acciones externas de la situación a la que se intenta dar respuesta, procurando su modificación.

- ¿En determinadas situaciones de Emergencias, Desastres y Catástrofes quienes intervienen?
Las situaciones de EDC provocan el encuentro de múltiples agentes, tales como funcionarios de diferentes áreas, bomberos, miembros de Defensa Civil, profesionales de diversos campos (médicos, enfermeros, trabajadores sociales, docentes, psicólogos, psicólogos sociales, entre otros) y ciudadanos voluntarios. Todos, salvo excepciones, forman parte de instituciones con sus propias reglas de funcionamiento y organización, pertenecientes a diferentes niveles del Estado -municipal, provincial, nacional- y a la sociedad civil.

La mayoría de los agentes son de procedencia local, aunque también suelen participar quienes provienen de otras localidades, regiones e incluso países. La experiencia demuestra que es habitual que los agentes que no cuentan con herramientas teórico-metodológicas básicas para accionar adecuadamente en estos escenarios, agudizan la vulnerabilidad de la población afectada y se exponen a sufrir consecuencias indeseadas en la propia salud. Por ello, no nos referiremos a intervenciones profesionales especializadas, de campos disciplinares singulares, sino que brindaremos algunas premisas centrales para desplegar intervenciones adecuadamente planificadas y coordinadas para enfrentar la situación de EDC y lo que ella produce en diferentes momentos de su devenir. Cabe señalar que las intervenciones no están aisladas de enfoques, criterios o modos de entender la situación sobre la que se despliegan, como tampoco son ajenas a los contextos de época que las condicionan.

-¿El tratamiento a las personas que sufrieron un “evento” se realiza hoy de manera integral?
Actualmente, existe un acuerdo generalizado en protocolos y guías de intervención de los organismos nacionales, regionales e internacionales, respecto a que la intervención frente a las EDC debe ser psicosocial, planteando como una de las prioridades, proteger y mejorar la salud mental y el bienestar psicosocial de las personas que viven estas situaciones de manera directa o indirecta. Consideramos que el enfoque conceptual más apropiado debe comprender al sujeto, ambiente y cultura de manera integral, evitando utilizar modelos parcializados o lineales.
En este sentido, importa contemplar lo multidimensional y complejo de un enfoque que valore los criterios del impacto personal, grupal y comunitario, el tipo de EDC, el potencial de ocurrencia y frecuencia, el control del impacto futuro y su duración, entre otros aspectos. Trabajamos, como equipo, desde una perspectiva psicosocial sustentada en una concepción de derechos humanos frente a las situaciones de EDC. Entendemos por perspectiva un modo de ver e interpretar este tipo de eventos como hechos singulares de la realidad social. Las intervenciones debieran ser fuertemente organizadoras

-Mencionabas que resulta indispensable la educación previa para afrontar situaciones…
Sí. El desconocimiento suele generar pánico por no saber cómo proceder, qué hacer, a dónde recurrir, qué priorizar, a quiénes remitirse dentro de la propia comunidad. Esto potencia la situación de crisis y vulnerabilidad de personas, grupos y comunidades, aumentando los riesgos a sufrir consecuencias. Por ende, la educación, en este sentido, corresponde que se asuma como política de estado con todas las poblaciones, principalmente con las más expuestas a riesgos potenciales de EDC.

-Establecen en la publicación, un apartado sobre los niños y sus vivencias…
Es importante considerar que los niños vivencian las situaciones de EDC de una manera particular, construyen el mundo a partir de procesos de adaptación que les permiten interactuar con su entorno a medida que van desplegando recursos y desarrollando su personalidad. En este sentido se puede inferir que las condiciones de vulnerabilidad variarán de acuerdo a la edad que posean y a las condiciones familiares, socioeconómicas y comunitarias en que se encuentren. El modo de prevenir la aparición de síntomas y consecuencias insalubres guarda relación con la forma en cómo los niños y sus familias afrontan los eventos traumáticos y cómo se adaptan a las situaciones extremas.

-¿Con respecto a los equipos de trabajo que se puede decir?
Suele ocurrir que inmediatamente se movilizan recursos para mitigar el impacto. Servicios y grupos de ayuda –no necesariamente especializados– llegan al lugar donde ocurrió el EDC para asistir a los damnificados. La prioridad de los equipos de trabajo es en ese momento salvar vidas. En algunos países de Latinoamérica y el Caribe, el personal que interviene directamente en el momento del EDC muchas veces se enfrenta a la situación con enormes carencias, con escaso entrenamiento, limitada experiencia y, en ocasiones, con un número insuficiente de personas entrenadas para operar. Llevan a cabo su tarea en un medio hostil, con condiciones climáticas adversas; medio que puede ser oscuro, con calor intenso, con frío, lluvias persistentes, réplicas de sismos; en condiciones de hacinamiento y estructuras colapsadas, deben tomar decisiones en la emergencia, sin demasiado tiempo para analizarlas o consultarlas. Ante los efectos adversos, en los equipos de trabajo es necesario contar con estrategias y técnicas para afrontarlos, que pueden ser tanto individuales, como grupales y organizacionales. Los equipos o profesionales de salud mental tienen un importante papel en la atención de los integrantes de equipos de respuesta.

-Finalmente, hay que destacar el trabajo de capacitación que vienen ofreciendo a diversos organismos y universidades que lo requieren….

Efectivamente, perseguimos llegar con estos contenidos a todos quienes estén interesados en la capacitación y a su vez, repliquen esas premisas en su institución, trabajo o profesión funcionando como herramienta multiplicadora en los lugares que sean necesarios.

Contacto: Magister Sandra Arito sandraarito65@gmail.com

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