Entrevista a Francisco Dapuez - 14.03.2018

Consumo de bienes culturales en los beneficiarios de AUH y PROGRESAR

Si bien el estudio antropológico de las transferencias monetarias constituye un área relativamente nueva, su investigación acumula ya un abundante corpus
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Consumo de bienes culturales en los beneficiarios de AUH y PROGRESAR
Francisco Dapuez
En la Facultad de Ciencias Económicas de la UNER, se desarrolla un proyecto de investigación que indaga sobre las “Las expectativas y de los consumos culturales para los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo -AUH- y PROGRESAR” en los márgenes de la Provincia de Entre Ríos durante los años 2016-2017”. Su director, el doctor Andrés Francisco Dapuez docente de la casa, explicó a UNERNOTICIAS detalles sobre los objetivos y trabajo de campo que vienen llevando a cabo.

-¿Cuáles son las áreas geográficas que se proponen estudiar en esta investigación?
Son cuatro áreas costeras de Entre Ríos las que se toman para el análisis; dos en las periferias de las ciudades más importantes -Paraná y Concordia- y dos en los alrededores de las áreas naturales protegidas de los ríos Paraná y Uruguay. Las primeras dos sub-regiones presentan una mayor monetización de la pobreza, mientras que en las otras dos predominan economías domésticas de menor monetización. En este sentido, se busca conocer cómo las expectativas ficcionales producidas por la AUH y PROGRESAR afectan diferencialmente al consumo de bienes culturales, de servicios e infraestructura y cómo estos consumos modifican a su vez las expectativas ficcionales en sus beneficiarios. El proyecto apunta a conocer las interrelaciones entre consumos culturales y futuros proyectados por los beneficiarios de las mencionadas políticas públicas.

Definición: La Asignación Universal por Hijo para la Protección Social (AUH) es un programa de transferencias monetarias condicionadas destinado a menores cuyos grupos familiares se encuentran desocupados, se desempeñan en la economía informal o perciben un salario menor al mínimo vital y móvil. (Implementado mediante Decreto Nº 16022009)

-¿Cómo resultaron las entrevistas a mujeres receptoras de la AUH?
En la recepción de las transferencias, las expectativas educacionales cifradas en el dinero de la AUH llevan a las madres receptoras y administradoras a reflexionar sobre sus propias trayectorias escolares. Sus experiencias educacionales contrastan con las grandes expectativas del programa.
Para muchas, el hecho de que imaginen la posibilidad de que sus hijos sean distintos de ellas, o logren ser algo más, significa una reinscripción en un mundo social y cultural del cual se sienten actualmente excluidas. De esta manera, mientras que el dinero parece funcionar como un signo estatal apuntalando expectativas educativas normalizadas, también les habla a estas madres de sus trayectorias personales.
En general, las madres que no han alcanzado el nivel educativo obligatorio tienen mayores expectativas sobre la efectividad de la educación como factor para salir de la pobreza. Al intentar conmensurar en términos de gastos estas expectativas, nos encontramos con que las justificaciones del uso del dinero de la AUH estaban relacionadas más con la unidad doméstica que con el destino del beneficiario.

Datos: Al realizar un análisis de los ingresos familiares vinculados a las unidades domésticas encuestadas, encontramos entre los datos relevantes que 4,5% de estos hogares viven solo con los magros importes de la AUH, sin ningún otro tipo de fuente de ingreso. Otro 7,2% cuenta con AUH más una cuota alimentaria y otros ingresos de otros miembros de la familia. En relación al trabajo femenino, el 5,4% de los hogares cuenta con el importe de AUH y el salario de la jefa de hogar exclusivamente. Solo el 1,8% recibe exclusivamente AUH e ingresos de programas de asistencia social (Ej. ‘Ellas hacen’, ‘Pensión por discapacidad’). En los hogares sin presencia masculina (7,2%) los ingresos provienen de la AUH y de otros familiares (Pensión de la abuela, salario del abuelo o de la madre). En el 41,8% de los hogares se administra un ingreso proveniente de la AUH y del trabajo informal del varón. En la mayoría de los casos, la distribución de las tareas domésticas y los tiempos del cuidado se consideran como responsabilidad casi exclusiva de las mujeres

-¿Y con relación al programa PRO.GRE.SAR?
En el 2014, mediante el decreto N°84/14 se crea otra transferencia monetaria condicionada, el Programa de Respaldo a Estudiantes Argentinos (PROG.R.ES.AR.), destinada a una población socio-económica similar a la que se dirige la AUH, pero esta vez abarcando también a jóvenes de 18 a 24 años. Entre sus objetivos se encuentran finalizar la escolaridad obligatoria, iniciar o facilitar la continuidad de una educación superior y realizar experiencias de formación y prácticas calificantes en ambientes de trabajo. (Decreto N º 84/ 2014). Sin embargo y como sucediera con la AUH, la mayoría de las expectativas están puestas en lo que viene después de la educación, en lo que sucederá en la etapa posterior a la conclusión del beneficio, es decir, la consecución, o no, de un trabajo estable.
AUH y PROGRESAR reforzando perspectivas de largo plazo compatibles con la ideología liberal Argentina, consideran a la educación como el camino más adecuado para el ascenso social y la salida de la pobreza a través de la obtención o creación de trabajos de calidad. En relación a la promoción de estas conductas tendientes a la escolarización, las madres receptoras de AUH expresaron su conformidad con el estado en las trayectorias del largo plazo de sus hijos. Sin embargo estas trayectorias en el tiempo, se vuelven congruentes siempre y cuando aseguren una salida laboral para sus hijos.

-¿Qué lectura preliminar realizan sobre esta investigación?
Los organismos internacionales de crédito presupusieron a las transferencias monetarias como refuerzos de conductas maternales. Al considerar que funcionarían como condicionamientos e incentivos conductuales para el desarrollo, se esperaron grandes cambios. A nivel estatal, en Argentina, el dinero de las transferencias se considera un derecho permanente. De este modo, las transferencias ayudarían a la conversión de sus beneficiarios en ciudadanos-consumidores. Este objetivo no puede comprobarse hoy en día con casi un tercio de la población bajo el nivel de pobreza.
El estudio dinerario de cantidades enfrentadas en interfaces, por el contrario, nos muestra que las expectativas del dinero transferido se reformulan de acuerdo a las comparaciones concretas con otros ingresos y gastos. Al mismo tiempo, la inversión en la educación de los niños y las expectativas educativas se vuelven marginales. Aunque no sea significativa la inversión en educación que las madres realizan en sus hijos, las mujeres administradoras, al revisar sus propias trayectorias educativas, crean parámetros comparativos de evaluación de la educación de sus hijos. Al ser el dinero en la interface monetaria doméstica un objeto escaso, las transferencias se reincorporan inmediatamente a prácticas concretas de sobrevivencia, en sus usos para vestimenta y alimentación.

Si bien comenzamos nuestra investigación buscando contrastar expectativas con gastos, para saber cuáles de estos últimos reafirmaban a las primeras, en el proceso de realización de entrevistas y encuestas nos encontramos con un núcleo duro de la vida cotidiana mayormente constituido por procesos tendientes a hacer posible la alimentación y los cuidados fundamentales. De dicho núcleo, emerge la principal hipótesis de este trabajo, la existencia de lo que podría denominarse el ombligo del dinero. Se trata de una dimensión vital del dinero que se recibe regularmente. De éste depende no solo la supervivencia relativa de la unidad doméstica sino también, y en particular, el bienestar presente y futuro de los hijos. En términos generales, se trata de un doble movimiento que momentáneamente saca del circuito mercantil al dinero. Al ser transferido regularmente a las administradoras y beneficiarios-pobres- de las transferencias monetarias, el derecho al dinero podría apuntar primero a mercantilizar los servicios de salud y educación, que antes se ofrecían gratuitamente, y después, a incluir como agentes financieros a dichos beneficiarios.

Contacto: Dr. Andrés Francisco Dapuez, docente en la materia Epistemología de la Economía, Investigador Adjunto de CONICET e Investigador del Centro de Investigación y Transferencia Entre Ríos (CONICET-UNER) afdapuez@gmail.com

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