Entrevista a Claudio Coronel - 01.08.2018

El problema inflacionario en Argentina

La inflación persistente genera distorsiones en los precios relativos y en los impuestos.
Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Google Plus Compartir en WhatsApp
 El problema inflacionario en Argentina
Claudio Coronel
Dando continuidad al análisis de la situación económica y social de Argentina mediante los informes del Centro Interdisciplinario de Estudios de la Facultad de Ciencias Económicas (CIEFCE), UNERNOTICIAS entrevistó al contador Claudio Coronel -Maestrando en Desarrollo Socioeconómico por la misma Institución- sobre la actual situación inflacionaria.

-¿Que mirada realiza su trabajo publicado por el CIEFCE?

Mediante la utilización de herramientas de análisis de políticas públicas y sobre la base teórica de un modelo racional de desinflación monetarista, se persigue determinar si el Programa de Metas de Inflación del Banco Central Argentino está siendo efectivo o si existen desvíos que estén impidiendo el cumplimento de sus objetivos, concretamente el Programa de Metas de Inflación en Argentina 2017-2019.

-En función de ello, ¿cuáles fueron los primeros datos encontrados?
Los resultados obtenidos sugieren que el mecanismo de transmisión no ha impactado sustancialmente en las expectativas de los agentes económicos debido, fundamentalmente, a problemas de credibilidad y a un inadecuado manejo de las metas; por lo que no solo esos objetivos no podrán ser cumplidos, sino que además la tendencia hacia la baja observada en la inflación en el primer año comenzó a revertirse.
Encuadre: La Argentina presenta una larga y profunda historia en materia de inflación estructural que, hasta nuestros días, parece no poder ser superada, constituyéndose en un fenómeno que forma parte de la cotidianeidad económica del país.
Sin embargo esto no significa, en absoluto, que no presente un problema grave que deba resolverse con urgencia. En efecto, el 26 de septiembre de 2016, el Gobierno Nacional lanzó oficialmente el Régimen de Metas de Inflación. Este régimen implica, en la práctica, el establecimiento de un objetivo de inflación, el cual el Banco Central se compromete a alcanzar, mediante la utilización de las herramientas de la política monetaria. Estas políticas comenzaron a aplicarse a partir de febrero de 2017, sin buenos resultados.

-¿Que sería un régimen de metas de inflación?
Un régimen de metas de inflación es, en términos teóricos, una política antiinflacionaria que presupone que la inflación es un fenómeno monetario, es decir, producto de excesos en la cantidad de dinero en la economía, el cual se traduce en un aumento de la demanda agregada de bienes y servicios por encima de la capacidad de producción, o sea, de la oferta agregada, produciendo finalmente una tensión en los precios.

-¿Los argentinos, ya resignados, hemos naturalizado el vivir siempre con inflación?
Cuando un país ha sufrido por muchos años de incrementos sostenidos en el nivel de precios, la sociedad termina por habituarse a ellos, por lo que incorporan a sus decisiones económicas o contratos -fijación de precios o salarios, por ejemplo-, la inflación que esperan ocurra en el futuro, hecho que se enquista estructuralmente y conlleva, de no observarse nada que cambie esas expectativas a futuro, que se produzca un círculo vicioso, conocido comúnmente como inflación inercial o estructural.

-¿Qué accionar realiza el Banco Central por estos meses?
Para atacar los problemas identificados como causales de la inflación y cumplir con la meta fijada oportunamente, el Banco Central conduce su política monetaria utilizando, como su principal instrumento, una tasa de interés de referencia, conocida como tasa de política monetaria. Esta tasa surge de la diferencia entre el precio de venta y recompra de títulos.
En este contexto, es necesario que el tipo de cambio sea flexible, sin embargo, el Banco Central puede intervenir en el mercado de cambios para administrar sus reservas y prevenir fluctuaciones que considere injustificadas (como viene sucediendo). Luego, para el control de la cantidad de dinero, realiza operaciones de pases, la compra y la venta de títulos y las subastas de letras y notas. En términos generales, la utilización de una tasa de interés de referencia o de política monetaria, pretende impactar en tres grandes áreas que son el tipo de cambio, la tasa de interés comercial y las expectativas de inflación.

-Al perder valor el peso, la gente busca ahorrar en dólares nuevamente…
En un contexto inflacionario, la moneda local pierde atractivo por obvias razones, por lo que es probable que, tanto las familias como las empresas, busquen proteger su riqueza en activos financieros nominados en moneda extranjera, como por ejemplo el dólar. Si efectivamente ocurre esto, la demanda de moneda extranjera aumentará, impactando al alza en el tipo de cambio y luego, en los precios internos, sobre todo, en países como el nuestro. Aquí, la suba en la tasa de interés juega como un incentivo para la demanda de activos financieros en pesos (por ejemplo, las LEBACS), hecho que operaría de modo contrario al descripto.
A su vez, el incremento en la tasa de política monetaria también impacta en las tasas de interés comerciales, es decir las vinculadas, por ejemplo, a los créditos o plazos fijos. Aquí la suba reduce particularmente el consumo, así como la inversión y aumenta el ahorro en pesos, circunstancia que desembarca en una caída en el nivel de actividad y de la demanda agregada. Esto reduce, por un lado, la tensión y, por el otro, suma dificultades a la hora de negociar salarios más elevados o aumentar precios, ya que sucedido esto, el contexto económico no sería el más propicio para tales exigencias.

-Decíamos que la inflación persistente genera distorsiones…
Precisamente, produce distorsiones en los precios relativos y en los impuestos, una mala asignación de los recursos en la economía, promueve la desconfianza de los agentes económicos, distribuye regresivamente la riqueza, lleva a que los agentes económicos quieran desprenderse rápidamente del dinero por su pérdida de valor real, aumenta los costos, directos e indirectos, por actualizaciones de precios, profundiza la pérdida de competitividad de un país e impacta negativamente en las reservas internacionales y en la Balanza Comercial.

Dato: Países como la Argentina se caracterizan por una sensibilidad muy elevada entre tipo de cambio e inflación, de hecho, estudios regionales acerca de regímenes basados en metas de inflación monetaristas, han demostrado la imposibilidad de sostener un sistema cambiario de flotación libre y, a la vez, contener los precios con ese tipo de políticas.

-El informe describe las causas de inflación en Argentina…
Sí, las causas de la inflación en nuestro país tienen un origen más bien estructural, priorizando por sobre el exceso de demanda, otras tres razones como la puja distributiva, la inflación cambiaria, y la inflación de costos.
La puja distributiva significa que, en una economía ni los trabajadores ni los capitalistas están de acuerdo con lo que ganan y creen que pueden ganar más.
Por otra parte, la Argentina suele estar expuesta a la inflación cambiaria, es decir, aquella producida por las devaluaciones recurrentes.
En tercer lugar, es posible identificar la inflación de costos. Por ejemplo, con los aumentos de tarifas, o con aumento de las tasas de interés de referencia que encarecen el financiamiento de las empresas, se producen aumentos en los costos no previstos que son trasladados a precios provocando un aumento generalizado del nivel de los mismos. Sólo la puja es causa de inflación en el sentido estricto. Sin embargo, en Argentina las tres causas conviven y las segundas, refuerzan a la primera.

-Finalmente, ¿qué conclusiones generales se obtienen de este análisis?
Deja en evidencia que la política antiinflacionaria no ha sido efectiva y lejos se ha mantenido de cumplir con sus objetivos. Habida cuenta de la sensibilidad de los precios a las variaciones en el tipo de cambio y a que las expectativas de inflación no convergieron conforme lo esperaba el Banco Central, sino más bien, todo lo contrario, cabría preguntarse si el diagnóstico inicial efectuado por el gobierno fue acertado y si la herramienta elegida, en consecuencia, la más atinada. A juzgar por los datos, a la historia inflacionaria que presenta la argentina y a su estructura productiva, es probable que la respuesta a la pregunta anterior no sea positiva, como tampoco lo son los resultados alcanzados hasta ahora.

Nota: A la fecha de publicarse esta nota, el gobierno confirmó que la inflación del 2018 va a ser del 30%.

Contacto: Cr. Claudio Fabián Coronel ccoronel@fceco.uner.edu.ar

Otras Entrevistas
30 años de la carrera de Instrumentación Quirúrgica
Feria de Empleo
Reflexiones del Rally de Innovación
Unernoticias
Periódico Digital de la Universidad Nacional de Entre Ríos
Portada | Institucional | Facultades | Proyectos | EDUNER | Radio | Cultura | Becas | Internacionales | Contacto
La UNER en Facebook La UNER en Twitter La UNER en Youtube La UNER en Flickr