Entrevista a Carlos Ulanovsky - 27.09.2019

“La radio es el espacio de libertad donde se puede hacer cualquier cosa menos mentir”

El periodista y autor de libros clásicos sobre historia de la radiofonía en Argentina, en las XIII Jornadas Universitarias “La Radio del Nuevo Siglo”.
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“La radio es el espacio de libertad donde se puede hacer cualquier cosa menos mentir”
Carlos Ulanovsky
El periodista y escritor, autor de libros clásicos sobre historia de la radiofonía en Argentina, visitó la Facultad de Ciencias de la Educación, en el marco de las XIII Jornadas Universitarias “La Radio del Nuevo Siglo”, un encuentro que reúne a docentes, estudiantes, especialistas y redes de radios universitarias de Hispanoamérica. “El momento de la radio y, en general, de todos los medios es muy decepcionante”, asintió en diálogo con la locutora y docente de la Universidad Nacional de Tucumán, Tina Gardella, al tiempo que invitó, sobre todo a estudiantes, a animarse a producir.

En un pequeño living montado sobre el escenario del Auditorio “Rodolfo Walsh” se sientan a conversar Tina Gardella y Carlos Ulanovsky. Ambos están de visita en la FCEDU, pero Gardella, docente de radio de la Universidad Nacional de Tucumán y locutora de larga trayectoria, oficia de anfitriona. Ulanovsky le dice que se alegra de conocerla y que le gusta el formato de “conversatorio”. ¿Qué es la radio sino una larga conversación?
Hay una presentación que antecede la charla, repasa sus trabajos, el tiempo del exilio en México durante la dictadura, el amor por Racing, las mil facetas por las que podría ser presentado. Él dice que “periodista y escritor está bien”. Y también confiesa que “a uno le cuesta salir de la burbuja de la rutina porteña, pero cuando se anima a salir…”. Cuando se anima, termina en lugares como Paraná, en la Universidad Nacional de Entre Ríos, para inaugurar la edición nº 13 de las Jornadas Universitarias “La Radio del Nuevo Siglo”, bajo el paraguas de un título: “¿De qué hablamos cuando hoy hablamos de radio?”.

Tina Gardella pone el énfasis en la palabra “hoy” y la conversación irá pasando por todas las épocas para llegar a este presente en el que, no por primera vez, nos preguntamos qué será de los futuros días de la radio.




Gente rara
A las nueve de la noche de un 27 de agosto de 1920 nació la radio, bajo el signo de virgo. A 99 años del invento de “los locos de la azotea”, es inevitable volver sobre ese acontecimiento épico: en las clases de audio y radio de todas las carreras de Comunicación del país se habrá reproducido más de una vez aquella transmisión de la obra Parsifal de Wagner desde la terraza del Teatro Coliseo. No volvemos a escucharla, pero Ulanovsky siempre insiste en visitar a Enrique Susini, uno de los locos: “Me parece un renacentista del siglo XX. Era médico, otorrinolaringólogo, especialista en la distribución de los sonidos en el cuerpo humano. Fue creador de las primeras compañías de cine sonoro en Argentina y, de hecho, aparece en la primera transmisión de televisión en el 51 haciendo cámara”.

La primera derrota de Susini fue en 1923 cuando nace Radio Municipal y se instala, en ese marco, la publicidad radial. “Esa parte de la realidad le pasó por encima y tuvo que aceptar que las radios también tuvieran publicidad como una forma inevitable de sostenerse”. Sin embargo, años después empezaría su mejor época: “Entre 1935 –cuando se funda Radio El Mundo por parte de una empresa inglesa– y 1960 es la época de oro de la radio. Ahí se generó todo, nacieron y se instalaron todos los géneros”.

La estrella era el radioteatro, un género que la radio ha dejado de lado con el correr del tiempo. Sin embargo, Ulanovsky se anima a sugerir que “hoy andaría muy bien el docu-drama, es decir, tomar un tema y ficcionalizarlo, pero atado a la realidad”. Y vaticina: “en un futuro no muy lejano los podcast van a asumir ese rol de contar y dar información de otra forma”.

¿Para hacer radio es necesaria la locura?, le pregunta Gardella. Piensa unos segundos. “Las dificultades económicas, como la de estos tiempos, atentan contra la locura. Tratan todos de instalar cierta cordura, como para salir adelante –reflexiona Ulanovsky–. Hay gente muy interesante que sigue haciendo radio de autor, pero a lo mejor… no es tampoco tan necesaria la locura hoy. La radio en Argentina vive un momento de transición, como todos los medios, y con final incierto. Tiene que ver con la puja analógico-digital y creo que más tarde o más temprano el partido se va a dirimir hacia a lo digital, pero sigue siendo necesario que tengamos cabezas analógicas“.

Cabezas analógicas
El 17 de octubre de 1951 empieza la era de la televisión en Argentina. Un tiempo después, comienzan a fabricarse las primeras radios a transistor –había sido inventado en 1947–. La portabilidad y la reducción del tamaño de los aparatos pretenden ser una forma de resistencia frente a la embestida de la TV. Pero “las manifestaciones más agoreras en relación a la continuidad de la radio llegan sobre todo a partir de 1960 cuando empieza la televisión privada. Ahí sí mucha gente pensó, con algún asidero, que llegaba el final de la radio. La televisión le robó todos sus géneros y empezó la principal crisis”, cuenta Ulanovsky. De cualquier modo, como dicen en los estudios, cada vez que un programa sale mal, mañana es mejor y “la radio siempre da revancha”:

“Con Radio Rivadavia llega el género magazine, con las conducciones de Cacho Fontana, Antonio Carrizo, Héctor Larrea. Además las transmisiones de fútbol de Muñoz. Todo eso le empieza a cambiar la cara a la radio”.
Pasan los años, llega la dictadura y después, al fin, la democracia. “Con la recuperación de la democracia la radio se libera de sus oficinas de continuidad, donde había que presentar todo lo que salía de forma escrita, es decir, era una forma de censura”. Se libera la radio en general, después explota el boom de las FM y con los 90 llegan las transgresiones.

“Celebro la transgresión porque le ha hecho bien a la radio. Sí digo que no todo el mundo puede improvisar y ser espontáneo, por eso creo que la radio necesita más guión. Hay gente que tuvo y tiene mucha capacidad: Adolfo Castelo, Pancho Muñoz, Larrea. El Negro Dolina es un gran improvisador, le tirás una palabra y te arma un mundo. Yo sigo aprendiendo de esos tipos, lo escucho a Dolina cada tanto y aprendo de él, cómo entra y cómo sale. A Larrea le admiro esa manera de manejar su cultura musical”, destaca Carlos Ulanovsky.

Radio machirula
En fin, todos los conductores mencionados han sido varones, a excepción de las “locutoras sensuales, de voces atractivas” que solían ser contratadas por marcas para hacer programas musicales. Se las menciona a Nora Perlé, Nucha Amengual, Betty Elizalde. Voces queridas y entrañables para muchos, pero no recordadas como conductoras.

De todas formas, Ulanovsky lo tiene claro y lo dice sin pelos en la lengua: “En la radio de hoy casi el único género es el magazine, donde cabe todo, a partir de un conductor, que preferentemente es alguien que estuvo o está en televisión y habitualmente es un hombre y no una mujer. Alrededor están los satélites que son los especialistas de cada tema y está la locutora casi condenada a decir la hora, la temperatura y la humedad, a lo sumo un mensaje que llega”.  ¿Pero eso no está cambiando? Sí, claro: “La mujer ha tomado otros roles pero marcando territorio, forzando situaciones. Me parece que la radio es muy machirula“, refuerza nuestro invitado. Y Tina asiente con un “demasiado”.

Entonces la nombra a la Negra Vernaci, “una gran creadora de climas y una excelente persona”. Después también va a hablar de “las nuevas radios, que admiramos tanto como Congo o Futurock, que son online y de lo que se ocupan es de generar comunidades. Son radios sostenidas por sus oyentes. Futurock por ejemplo ha editado libros, cds, hacen fiestas, charlas. Esa sí que es la nueva radio”. Y ahí, justamente, es donde hoy están apareciendo las voces de las mujeres en primer plano y no como acompañantes.

Presente y futuro
Desde el principio está latente la pregunta acerca de la supervivencia de la radio como medio. Ulanovsky es realista respecto de la situación pero no termina de ser apocalíptico: “El momento de la radio y en general de todos los medios es muy decepcionante, provoca una suerte de desánimo. Hay un montón de radios quebradas o a cinco segundos de su desaparición”.

El caso más simbólico es el de Radio El Mundo –símbolo de la época de oro– que acaba de devolver su licencia. Del Plata y Rivadavia también estuvieron fuera del aire y están llenas de conflictos. La Rock&Pop y la Blue, en el caso de las FM, igual: “La radio atraviesa un momento tremendo de precarización”. En ese marco, intentos de renovación como la radio televisada le parecen “detestables” porque precarizan, igual que el intento de convergencia en todos los medios: “de repente limpiaron al fotógrafo, al diagramador y adonde antes había cinco ahora hay una sola persona”.

Sin embargo, “en cuanto al futuro a mí me parece que la radio no se va a morir, va a seguir en tanto y en cuanto haya alguien inteligente frente al micrófono, alguien que tenga algo que decir. La radio y el podcast son lo mismo y la posibilidad de producir sin todos los fierros que antes eran necesarios, es ideal. Lo esencial es que te atrape alguien con la arquitectura de su voz o con su inteligencia y que quieras seguir escuchando”, destaca. En ese sentido, anima a que sean los y las jóvenes que hagan: “que le metan a las nuevas tecnologías, que lean”, que no tengan prejuicios y, en particular, desde las radios de las Universidades “que pinten la aldea de cada una”.

En cuanto a él, sigue sintiendo que la radio es un “espacio de libertad extraordinario” que hasta le permitió hacer personajes sin ser actor –por ejemplo, en El ventilador con Ginzburg, Castelo, María O´Donnell y Gabriela Radice –; “hasta yo me asombré de eso”, confiesa. “La radio es el espacio de libertad donde se puede hacer cualquier cosa menos mentir. Yo no miento, me propuse hace años que si hablo de una película es porque la ví, si invito a alguien a hablar de su libro es porque lo leí. Me cansé de que me inviten a hablar de mis libros y sólo hayan visto la contratapa”, dice, casi terminando.

Después vienen las preguntas pero, sobre todo, las ganas de salir a buscar una voz querida o a imaginar cómo seguir convidando la libertad de la radio.

Fuente: Área de Comunicación Institucional (ACI) FCEDU-UNER.


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