Institucional - 12.06.2020

Racismo y violencia policial: reflexiones para mirarnos

María Eugenia Cardinale desarrolla las cuestiones políticas y culturales que atraviesan estos hechos, y por qué no son comparables.
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Racismo y violencia policial: reflexiones para mirarnos
Racismo y violencia policial: reflexiones para mirarnos

La noticia del asesinato de George Floyd en Estados Unidos, y las consecuentes protestas, pusieron en agenda el tema del racismo y la violencia policial. En redes sociales hubo manifestaciones de repudio, mientras que algunas posturas advirtieron que no debemos ignorar hechos similares en nuestro país. Durante la misma semana, una familia de la comunidad Qom en Chaco fue víctima de un brutal ataque en su domicilio, también perpetrado por policías ¿Qué cuestiones sociales, políticas y culturales marcan estos hechos? ¿Cuáles son las “deudas de la democracia” en nuestro país? Maria Eugenia Cardinale, docente de la Licenciatura en Ciencia Política de la Facultad de Trabajo Social, habla sobre esta temática.

En Estados Unidos “tanto el racismo como la violencia son estructurales”, sostiene. “A partir del fin de la esclavitud, casi un siglo después de la independencia de ese país, tuvo que pasar otro siglo más para que las poblaciones descendientes de esclavos tuvieran derechos civiles”. Entonces, la afirmación de que la violencia es estructural tiene que ver con que “se sustenta en jerarquías y desigualdades establecidas históricamente”.

Sin embargo la consigna “Black lives matter” no es extrapolable a Latinoamérica, según la investigadora. Tal como ella se pregunta: “Si afirmamos que esa violencia estructural es igual en EEUU que en Latinoamérica, ¿no le estamos quitando valor a la historia de lucha y reivindicación de esas poblaciones afrodescendientes en EEUU, que han vivido dos siglos y medio de esclavitud, maltrato, desigualdad, falta de derechos, violencias, sólo por la condición de su color de piel?”.

Asimismo, a nivel local, “aunque simbólicamente sí se utilicen conceptos que hacen referencia a lo racial, no es estrictamente eso lo que determina las desigualdades, la discriminación, y la violencia de las fuerzas de seguridad. Pensando en Argentina o en Uruguay, las constituciones originales, cuando el voto se volvió universal, nadie dijo que las personas con determinadas características físicas tenían prohibido el derecho al voto, como sí pasó en EEUU hasta hace muy poco, en la década del 60”.



Contexto actual
La investigadora detalla que en Estados Unidos “la mayoría de las poblaciones enfermas y de los muertos por COVID-19 son poblaciones afrodescendientes y eso no tiene que ver con una cuestión genética, tiene que ver con un histórico y desigual acceso a la salud que hace que tengan una serie de enfermedades crónicas por esa falta de atención, tratamientos y acceso al sistema sanitario, que obviamente los hace más vulnerables al virus. Además son las principales poblaciones afectadas por la crisis económica, desatada a partir de la pandemia y la cuarentena. Hay 40 millones de desocupados en Estados Unidos en este momento, es casi un nivel de crisis como la del ‘29”.

Los tintes de la discriminación
Cardinale afirma que, tras los recientes hechos suscitados en Estados Unidos, estuvo latente un doble discurso. “Cualquier persona reaccionaria de derecha que entiende que la sociedad debe ser jerarquizada, y que cualquiera sea su condición vale más que la de otro sector o grupo social, se horroriza con el asesinato de Floyd. Básicamente porque acá esas discriminaciones se basan en otras condiciones, entonces, esa persona puede decir ‘no, yo no soy racista’ justificando que en nuestro país no es muy numerosa la población afro”.

La violencia, la desigualdad y la discriminación en Argentina “se definen, más que por lo racial, por cuestiones socioeconómicas que a su vez hacen a una determinada identidad cultural o pertenencia”, explica. Y agrega: “Es en las villas donde las fuerzas de seguridad entran a reprimir de forma muy violenta. Siempre es en esos barrios precarizados, pobres, y no tiene que ver si son pueblos originarios o descendientes de poblaciones afro sino con su condición socioeconómica”.

Cardinale, además, comenta que sí se hace uso del discurso y de definiciones racistas para “justificar esa discriminación contra los sectores más vulnerables”. A esto agrega que “aunque simbólica y discursivamente se defina en términos raciales, en los hechos tiene que ver más con una cuestión socioeconómica, en qué barrio se vive, dónde se trabaja, si se depende de la ayuda social del Estado. Me parece que, en América Latina, la discriminación está más sustentada en esa lógica que en lo estrictamente racial. Salvo en algunos casos específicos como Brasil”.



Deudas de nuestra democracia
El ataque policial a la familia Qom fue ampliamente repudiado, al igual que el crimen de Luis Espinoza en Tucumán, por el cual también hay 9 efectivos detenidos. ¿Cuáles son las deudas de la democracia en nuestro país? Para la investigadora, “claramente es la igualdad, y con la segunda y tercera generación de Derechos Humanos”.

“El pueblo argentino, con sus luchas de las distintas minorías y grupos sociales, me parece que siempre ha sido de avanzada con respecto a América Latina. Ha habido avances hacia la igualdad. Hay leyes que defienden a los pueblos originarios y a sus tierras, que claramente no se cumplen. Lo podemos ver claramente en lo que ha pasado con la comunidad Qom”.

“Me parece que la deuda de la democracia está ahí, en la aceptación de lo plurinacional y la diversidad, en la búsqueda de la igualdad en términos de acceso a los derechos sociales, económicos y culturales, y todo lo que tiene que proveer el Estado para cubrir esos derechos. El acceso en igualdad de condiciones también determina un cambio en esa percepción cultural discriminatoria de muchos sectores”, añade.

A modo de reflexión final, Cardinale argumenta: “Creo que el debate en Argentina no tiene que ser sólo racismo. Acá la discriminación es multidimensional, la subalternidad no está marcada por una cuestión de color de piel, sino por un cúmulo de cuestiones más complejas. Hay que trabajar más profundamente, primero en la igualdad, en el acceso a los bienes públicos para todos los sectores sociales, sea cual sea el origen, el género, la identidad, etcétera. Y por otro lado, en esta cuestión de arraigo cultural que se reproduce intergeneracionalmente, con una lógica claramente discriminatoria”.

 
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