Internacionales - 05.09.2018

El fuego destruyó más que un Museo

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El fuego destruyó más que un Museo
Si bien todavía no hubo comunicación oficial al respecto, se estima que el incendio de enormes proporciones desatado este domingo en el Museo Nacional de Río destruyó toda la colección de la institución, constituido por aproximadamente 20 millones de piezas.

Se trataba del mayor museo de historia natural de América Latina.
Antigua residencia de la familia real portuguesa (entre 1808 y 1821) y luego de la familia imperial brasileña (de 1821 a 1889), el Palacio de San Cristóbal tiene una extensión de 11.400 m2, de los cuales 3.500 m2 se destinaban a salas de exposiciones.

De 1889 a 1891, este edificio de estilo neoclásico albergó a la Asamblea Constituyente de Brasil, antes de recibir en 1892 al Museo Real, con colecciones, especialmente egipcias, adquiridas por la familia real portuguesa.

De 1889 a 1891, este edificio de estilo neoclásico albergó a la Asamblea Constituyente de Brasil, antes de recibir en 1892 al Museo Real, con colecciones, especialmente egipcias, adquiridas por la familia real portuguesa. Su biblioteca contaba- con 537.000 obras de las cuales 1.560 son únicas, como una “Historia natural” de 1481.

La institución tiene una particular reputación por la riqueza de su departamento de paleontología, con más de 26.000 fósiles, entre ellos un esqueleto de dinosaurio descubierto en Minais Gerais y numerosos especímenes de otras especies extinguidas (perezosos gigantes y tigres dientes de sable).

En el museo se encontraban miles de piezas pertenecientes a diferentes culturas indígenas que existieron y todavía existen en Brasil, incluyendo indumentaria, máscaras, cerámicas y elementos de uso cotidiano y ritual. En total, eran aproximadamente 30.000 elementos producidos por más de cien etnias, lo que hacían de la colección de etnología una de las mayores de su tipo.

No sólo la cultura brasileña estaba representada en el museo. Allí también había diferentes materiales provenientes de otras regiones del mundo y de diversas épocas históricas, tales como esculturas de la Antigua Grecia, vasijas y cálices de la civilización etrusca e incluso varios frescos recuperados en las excavaciones de las ciudades italianas de Pompeya y Herculano, sepultadas por la erupción del volcán Vesubio en el año 79.

Estas piezas habían sido traídas a Brasil en 1843 por la emperadora Teresa Cristina, aficionada a la arqueología, esposa de Pedro II y que sería conocida con el tiempo como “la madre de los brasileños”.

Entre la colección existente en el museo se encuentra el meteorito de Bendegó, el mayor de Brasil y uno de los más grandes del mundo con más de cinco toneledas de peso. Debido a la naturaleza ígnea de estos cuerpos, varios podrían haber sobrevivido al siniestro que consumió el edificio. El museo albergaba el mayor meteorito encontrado en Brasil, bautizado como ‘Bendegó’ y que pesa 5,3 toneladas.


En total había más de 700 elementos de culturas de África, muchas de las cuales, debido a la esclavitud, fueron traídas a Brasil y se sincretizaron con el medio latinoamericano. Entre las piezas más importantes de la colección se destacaba el trono del rey de Dahomey (actual Benín), que fue obsequiado al emperador Pedro I por el rey local Adandozan, a inicios del Siglo XVIII.
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