Internacionales - 03.10.2018

Nepal preserva el tigre de Bengala

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Nepal preserva el tigre de Bengala
La pequeña nación del Himalaya está cerca de convertirse en el primer país del mundo en doblar la población del icónico tigre asiático. Conocido por su listado pelaje amarillo y negro, el tigre Real de Bengala figura en índice de animales en peligro de extinción de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza desde 1986 debido a la caza furtiva y a la desaparición de su hábitat natural. En 2010, trece países se comprometieron al objetivo común de duplicar su número como parte del programa 'Tx2' iniciado por la organización no gubernamental en defensa de las especies salvajes, WWF. Desde entonces, la cantidad de tigres en Nepal ha llegado a 235, de los escasos 121 individuos registrados en 2009.

El pasado domingo, con motivo del Día Nacional para la Conservación en Nepal, las autoridades nepalíes anunciaron el aumento de estos felinos salvajes únicos. “Nuestro compromiso con el Programa Global de Recuperación del Tigre gana terreno con el exitoso cumplimiento del Plan de Acción para la Conservación del Tigre”, explicó en rueda de prensa la Secretaria del Ministerio de Bosques y Medio Ambiente, Bishwa Nath Oli. “Proteger a los tigres es una prioridad del Gobierno y agradecemos el apoyo de socios, agencias, comunidad local y de la comunidad internacional en este objetivo común”, dijo la delegada; reafirmando su compromiso en duplicar su población para el 2022, año del tigre según el calendario Chino.

La noticia fue recibida con entusiasmo por destacados conservacionistas. “El aumento significativo de la población de tigres en Nepal demuestra que podemos salvar el planeta si trabajamos juntos”, declaró Leonardo DiCarpio, miembro del consejo de WWF en Estados Unidos, quien calificó a Nepal como “modelo para la conservación en toda Asia y el mundo”. “Estoy orgulloso de la cooperación de mi fundación con WWF para ayudar a las comunidades locales para duplicar la población de tigres salvajes”.

La Fundación del actor es uno de los principales grupos que financian la protección del tigre de bengala en el Parque Nacional de Bardia, al sur de Nepal. La región fronteriza con la vecina India está entre los ecosistemas más diversos del mundo, además de espacio natural en el que habita esta especie asiática y donde se ha registrado el aumento de su población según el estudio realizado entre noviembre de 2017 y abril de este año.

El Terai, al sur del país, es lugar de tránsito de cazadores de tigres llegados de China e India; quienes comercializan su piel, dientes y órganos reproductivos como medicina tradicional y materias primas en el Sudeste Asiático, China, Estados Unidos y Europa. Según WWF, de los 13 países en los que habita esta especie, India tenía una población de 2.226 individuos en 2016, mientras que Rusia e Indonesia eran hogar de 433 y 371 tigres, respectivamente. La caza furtiva de este majestuoso felino, junto a la deforestación y la invasión de su hábitat, ha puesto en riesgo su existencia en Asia desde principios del siglo pasado.

En 1900, más de 100.000 tigres campaban libres por el mundo hasta que se redujeron a un mínimo de 3.890 en 2010, según WWF. Ya a mitad del siglo pasado, las crónicas de la reportera Adrienne Farrel informaban de las cacerías organizadas por la administración británica en India, en las que se mataban entre 500 y 1.000 tigres anualmente.

Con la connivencia de los maharajas locales, que también se beneficiaban de las vistas de cazadores y diplomáticos, se llegaban a pagar 1.000 dólares por cabeza para asistir a eventos organizados a lo ancho y largo del subcontinente en los que se daba caza a leones, rinocerontes o la gran avutarda india.
Nepal no solo fue el primer país en alcanzar los estándares globales acreditados para conservación de las áreas del tigre, sino que ha conseguido el hito de 365 días completos sin caza furtiva del rinoceronte en los últimos siete años. El éxito de la nación del Himalaya se atribuye su compromiso político y al uso de innovadores métodos para la preservación de la naturaleza.

Entre las medidas, se incluye la participación de la comunidad científica de Katmandú, la capital de Nepal, o la educación de la comunidad local en el uso de biogás para evitar la tala de árboles como combustible; uno de los riesgos actuales para el entorno salvaje.

“Hay que concentrar más esfuerzos en solucionar los conflictos entre humanos y animales... para desarrollar las condiciones en las que tigres y comunidades locales puedan coexistir”, declaró a BBC Kiran Timalsina, presidente de Gobernanza Verde de Nepal; un grupo de coordinación de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales del país asiático. Por su parte, Ghana S. Gurung, directora de WWF Nepal, subraya que “esto también acentúa la necesidad de seguir asegurando la protección y mejorar las condiciones y los hábitats vecinos para la supervivencia de las especies a largo plazo”. La especialista insiste: “Cada tigre cuenta. Para Nepal y para el mundo”.

Fuente: elpais.com

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