Facultades - 21.06.2019

Campamento Sanitario: de la universidad a la comunidad

En la localidad entrerriana de Villa Elisa se llevó a cabo un Campamento Sanitario, donde estudiantes de medicina de la UNR y estudiantes de diferentes carreras de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UNER, trabajaron durante cinco días con la comunidad para brindarle datos de su estado de salud y cómo prevenir las enfermedades mediante talleres y charlas.
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Organizado por la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la Facultad de Ciencias de la Salud de la UNER, el campamento tiene una duración de cinco días y generalmente se realiza en localidades de menos de 20.000 habitantes.

Martín Dahuc es médico egresado de la UNR y profesor en la Facultad de Ciencias de la Salud de UNER. Desde su época de estudiante ha estado vinculado a los campamentos sanitarios; hoy, en su rol de profesional y docente, los coordina.

Desde el lunes 10 al viernes 14 de junio se realizó una nueva experiencia junto a estudiantes avanzados de ambas instituciones en la localidad de Villa Elisa. Esta es la segunda vez que participa la Facultad, la primera fue en 2017 en la localidad de Larroque.



Los estudiantes de medicina de nuestra Universidad asistieron a sus pares de UNR en la realización de encuestas, colaboraron en escuelas rurales brindando talleres de ESI y alimentación saludable. “Me interesó participar desde el momento en que publicaron la invitación. Con mis compañeros veníamos de un momento de muchos exámenes, y era un lugar para seguir participando de la medicina pero desde otro lugar”, cuenta Florencia Ávalos, estudiante de quinto año de la carrera de Medicina en la UNER.

También, Maryna Skotyuk cursa el quinto año de Medicina y confiesa que “al principio pensábamos que íbamos a ser un estorbo, que no estaríamos al mismo nivel, pero esos miedos se nos fueron apenas empezamos. Por suerte Martín (Dahuc) nos incentivó desde el principio. Fue un trabajo conjunto desde el primer momento”.
Por otra parte, el profesor Dahuc comenta: “Es la instancia final de evaluación para los estudiantes de Medicina de la UNR. Habiendo aprobado las experiencias en simuladores de salud, guardias y temas relacionados a las cuestiones médicas clásicas, la evaluación se la hace la comunidad. Quien les da el título y les dice que están en condiciones de ser médicos y médicas, es la comunidad”.

El campamento, día por día

Durante los primeros dos días se realiza un relevamiento epidemiológico bajo la modalidad de encuestas casa por casa. Estos datos revelan dónde se atienden las personas cuando tienen un problema de salud, cómo está constituida la familia y de qué se han enfermado durante el último año, fallecimientos y sus causas durante los últimos 20 años, entre otros. Una vez recolectados y corregidos los datos, esa información comienza a cargarse en un software diseñado para tal fin. El tercer día se visitan escuelas primarias donde se realizan exámenes físicos a los chicos para conocer su peso, talla, salud bucal y agudeza visual. El cuarto día se hacen talleres de promoción de la salud y prevención de las enfermedades con una lógica de educación popular y construcción del saber en forma colectiva. Finalmente, se hace un cierre donde se brinda una devolución a los estudiantes y se le da un informe preliminar a la comunidad.



“Tardamos cerca de un año y medio en hacer el trabajo final para entregar un informe y poder dar una descripción del estado de salud en esa localidad. Esa información es de la comunidad. Incluso si alguien se lo quiere llevar en un pen drive, se lo damos. Está a disponibilidad de quien lo necesite”, resalta Dahuc.

La salud en números

El Ministerio de Salud de la Nación realiza una encuesta a nivel nacional, pero se hace en localidades de más de 2.000 habitantes, no incluyendo las poblaciones más pequeñas. “Por eso es tan valiosa desde lo epidemiológico la información que brinda el campamento”, enfatiza Martín. “El sistema de salud en Argentina está muy atomizado: tenés salud pública y privada. En las pequeñas localidades se suma la variable de gente que en el público se atiende de una cosa, y en el privado, de otra. Esto dificulta saber el número exacto de enfermedades o cuál es la dolencia más consultada”, se lamenta el joven médico.
Los datos que arrojan las encuestas manifiestan que hay enfermedades muy relevantes y otras no tan conocidas por la comunidad. Casi un 60% de los niños evaluados presentan algún grado de sobrepeso u obesidad, contra un 5% que tiene bajo peso. “También evaluamos una prevalencia de las enfermedades oncológicas, que tiene que ver con el aumento de las enfermedades crónicas no transmisibles. Notamos también una epidemia solapada de enfermedades endócrinas: la segunda enfermedad crónica que pudimos recabar es el hipotiroidismo. En los textos de estudio no está en los primeros puestos, y según nuestros datos está en segundo lugar y la primer monodroga que se toma es la levotiroxina, para tratar el hipotiroidismo”.

Un trabajo colectivo

“Lo más impactante era la manera en la que la gente te abría la puerta, diciéndote que te estaban esperando y además se animaban a contar de sus propias vidas, incluso terminando en llanto. Esperaban con comida, te saludaban por las calles, sonreían al ver a los jóvenes involucrados con la comunidad. Es un lugar donde crecen los vínculos”, se emociona Florencia.

Esta instancia contó con la colaboración y el trabajo de 170 personas, entre estudiantes, docentes y no docentes. Dos universidades nacionales y una localidad del interior de la Provincia. Números que parecen fríos pero que toman otra tonalidad al ver a esa marea naranja de futuros médicos que están en contacto con la gente desde el minuto uno de su carrera.



“Creo que a todos nos quedó la importancia de salir del consultorio a ver lo que está pasando. A veces pensamos que si viene un paciente con presión alta y azúcar en la sangre le damos una pastilla, se va a su casa y se terminó la historia. No es así. Tenemos que conocer el entorno de esa persona, dónde vive, cómo vive. Invito a todos los estudiantes que participen en campamentos futuros. Es una manera de ver la medicina más allá de los libros. Es enriquecerse de otra manera”, concluye Maryna.

“Me importa rescatar el rol que cumple la universidad pública en su relación con la comunidad”, destaca Martín. “El aporte que hace la comunidad con sus impuestos para que la universidad sea pública y gratuita, de alguna manera se devuelve con estas acciones y el campamento sanitario es un claro ejemplo. El campamento es grande porque los estudiantes son muchos: casi 200 alumnos que se están graduando. Y el trabajo conjunto con la UNER logra una territorialidad en salud, que me parece fundamental”, concluye.
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