Coronavirus - 27.03.2020

Emprender en cuarentena: desafíos y estrategias

Emprendedores detallan cómo adaptaron sus actividades para sostener el vínculo con los consumidores y garantizar las medidas necesarias.
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Emprender en cuarentena: desafíos y estrategias
Emprender en cuarentena: desafíos y estrategias
El aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por el Gobierno Nacional ante la pandemia del COVID-19 transformó hábitos y costumbres. Desde el Club de Emprendedores de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNER detallan cómo sostienen sus vínculos con los clientes en este contexto.

Aunque el Club debió suspender sus encuentros presenciales, la comunicación se sostiene. Su característica principal es el trabajo en red y hoy esa idea se refuerza más que nunca. “Estamos atendiendo todas las consultas a través de redes sociales, de un grupo de Whatsapp y del correo electrónico. Las dudas que van surgiendo entre los emprendedores, en general, no son las mismas por las que nos escriben habitualmente, sino sobre las medidas que toma el gobierno y demás”, indica Belén Marquesín, su coordinadora.
Por su parte Cristela Roude, quien transitoriamente se encuentra a cargo del Club, hace hincapié en que “se está dando mucho la interacción entre emprendedores, ven cómo pueden ayudarse mutuamente, todos predispuestos y buscando alternativas para potenciarse y transitar la situación de la mejor manera posible”.



De la misma manera Antonella Lell, quien lleva adelante un delivery gastronómico, destaca: “Tratamos de mantenernos informadas a través de la red del Club de Emprendedores, siempre manejando información oficial, pidiendo consejos, reviendo medidas. Es una retroalimentación entre todos para poder informarnos día a día”.

Las capacitaciones también continúan, con la ayuda de la tecnología. “Hubo una videoconferencia en vivo sobre finanzas en tiempos de cuarentena. La semana anterior al inicio del aislamiento habíamos empezado un curso que consistía en tres talleres presenciales; al primero lo dimos en el Club y ya el segundo fue a través de la plataforma Zoom, para todos aquellos que quisieran continuar con las clases”, señala Marquesín, y aclara que al retomar las actividades en la Facultad, el taller volverá a ser presencial para quienes así lo prefieran.

Nuevas formas de producción y venta

La pandemia movilizó socialmente la adopción de medidas de higiene más minuciosas que las habituales. Ante ello los emprendedores también deben responder, y así garantizar entre sus clientes la seguridad necesaria para los tiempos que corren. En el rubro gastronómico, esta cuestión se intensifica. Por esa razón el emprendimiento de Antonella Lell modificó su rutina de trabajo: “Estamos tomando las reservas con anticipación y de manera limitada, ya que dedicamos mucha parte de nuestro tiempo a la higiene, seguridad y desinfección del espacio donde trabajamos; antes, durante y después de elaborar nuestro producto. La higiene es costumbre, pero se ha intensificado. Además, estamos envolviendo cada caja en film y luego van en una bolsa, para que al desempacar, el contenido siga recubierto y la gente alcance a lavarse las manos”, explica.

En la cocina del emprendimiento son dos personas las que trabajan, y el equipo se completa con los empleados que hacen llegar los productos a cada cliente. Los pedidos se toman a través de Whatsapp y redes sociales, donde tienen una importante presencia. Por esos medios, “comunicamos días y horarios, ya que como es conocido, la situación se va modificando día por día. Tratamos de cuidar a nuestros cadetes también, que realizan los envíos; momentáneamente limitamos los horarios y algunas zonas de entrega. A raíz de todo esto también hemos incorporado algunas medidas de seguridad, como los guantes para el delivery, los barbijos y el alcohol en gel”, afirma Lell.



Claudio Villarroel también forma parte del Club con dos emprendimientos diferentes, gafas de madera y gráfica. Al respecto sostiene: “Al no ser productos de primera necesidad, la situación repercute directamente en la demanda”. Asimismo, comenta que si bien ha recurrido a Whatsapp y plataformas de venta online como estrategia, “las visitas crecen pero las compras son prácticamente nulas”. No obstante también señala que “para hacer despachos extremamos todas las medidas de seguridad, el empaque se desinfecta y se envía por moto mandado”.

En la situación específica del emprendimiento gráfico, Villarroel resalta como mayor dificultad que “se frenó la cadena de producción. Por ejemplo, yo imprimo para gente que forra termos y mates, y que hoy no los consiguen porque está cerrada esa línea de importación. Todo esto hace que uno se replantee si vale la pena en estos momentos ir a trabajar para hacer casi nada y estar arriesgándose al contagio”.

Privilegiar la producción local

Las salidas del hogar reducidas al abastecimiento y sólo en lugares cercanos, definitivamente tendrán su impacto en la actividad comercial local. Pero las redes sociales, entre otros medios de comunicación interpersonal, hoy se constituyen como las principales aliadas para que la apuesta por los emprendedores se sostenga, e incluso se refuerce. “Muchas veces uno prefiere ir al supermercado porque es un lugar donde encuentra todo, pero los emprendedores se las han ingeniado en la forma de hacerte llegar el producto. La realidad es que estamos consumiendo mucho menos y lo fundamental es tener en cuenta que lo poco que compremos, sea a ellos. En mi caso estoy embarazada, y las cosas que me faltan para recibir a mi bebé las estoy comprando en redes sociales a emprendedores socios del Club”, sostiene Marquesín.



Como actual coordinadora del Club de Emprendedores, y también especialista en Economía, Roude define: “Atravesamos una situación compleja y difícil a nivel global; se prioriza la salud por sobre la economía, y eso es lo que todos estamos entendiendo. La paralización de las actividades frena la actividad económica y obviamente repercute de lleno en los sectores más vulnerables, afecta a gente que vive del día a día. Hay mucha incertidumbre sobre qué va a pasar con sus ingresos: algunos no pueden vender, y aquellos que pueden, ven limitadas sus capacidades. Los emprendedores de la economía social encuentran la llegada al consumidor a través de las ferias, así que estamos trabajando en que encuentren la manera de hacer llegar sus productos. Debemos incentivar a la gente a que compre productos locales para poder colaborar entre todos”.

En el mismo sentido, Lell alienta a que los consumidores “puedan pedir a negocios locales, a aquellos del rubro gastronómico que conozcan que trabajen con toda la higiene correspondiente. Así serán una ayuda y un soporte para todas las personas que aún seguimos trabajando, y poder ser solidarios con todos”.

Por último, Villarroel reflexiona: “En mi caso, al no comercializar productos de primera necesidad, recomiendo que todos se queden en sus casas para contribuir a que esto pase más rápidamente. Los que necesitan subsistencia, que continúen produciendo con responsabilidad para cuidarnos. Y al consumir por necesidad, hagámoslo en sitios de economías sociales que son los más necesitados, así les damos una mano”.
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