Coronavirus - 06.04.2020

Uso de barbijos y guantes: cómo, cuándo y por qué

Especialistas de la UNER se refieren al uso de estos elementos descartables en la prevención del COVID-19, y su efectividad.
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Uso de barbijos y guantes: cómo, cuándo y por qué
Vivir en alerta en el contexto de una pandemia hoy es parte de nuestra cotidianeidad y nos lleva a adoptar medidas extraordinarias. El uso de barbijos y guantes es una de ellas, incorporada por muchas personas al salir de sus casas. Pero, ¿nos protegen realmente del contagio? ¿se usan correctamente? ¿pueden ser fabricados por nosotros? Especialistas de la Universidad Nacional de Entre Ríos ayudan a despejar esas dudas.

El doctor Carlos Pepe es docente en la Facultad de Ciencias de la Salud de la UNER y se desempeña en el Hospital J. J. de Urquiza de Concepción del Uruguay, donde también colabora en el Comité de Infectología. “El uso de guantes genera una falsa sensación de seguridad”, afirma y continúa: “Vemos personas como los cajeros de supermercados, que usan durante mucho tiempo guantes descartables tocando diferentes materiales, que van cambiando la permeabilidad del látex. Lo mismo para los barbijos, que a partir de los veinte minutos de uso contínuo comienzan a humidificarse, perdiendo su capacidad de filtración”. Tanto la Organización Mundial de la Salud como el Ministerio de Salud de la Nación no recomiendan el uso de guantes y barbijos descartables en la vía pública. “No tienen utilidad en términos prácticos y podrían ser perjudiciales”, sostiene el médico en consonancia con lo detallado anteriormente. No obstante, añade que “el uso de barbijos en el transporte público o para hacer la cola en un banco, que son momentos de mayor intensidad de gente, tendría algún sentido. Luego hay que sacárselos sin tocar la parte anterior, y desecharlos en una bolsa apropiada”, explica.



Por su parte, el ingeniero Carlos Thea, referente de Seguridad e Higiene en el Trabajo de nuestra Universidad, sostiene que “el problema de la utilización de barbijo es que, primero, hay que utilizar el tipo que corresponde, y segundo, en la situación en la que corresponde. Tenemos que reconocer que el ingreso del virus al organismo se produce por la mucosa ocular, de la nariz, y de la boca. Entonces, si utilizamos barbijo también deberíamos utilizar protección ocular. Además, al tener un objeto extraño en contacto con la piel de la cara, nos produce molestia. Esto hace que uno se toque más el barbijo para acomodárselo”. Entre 16 y 23 por hora es la cantidad de veces que nos tocamos la cara, según estudios publicados en el Journal of Occupational and Enviromental Hygiene. Si tocamos superficies contaminadas, “normalmente vamos a tener una mayor carga viral en las manos, y el problema nos lo generamos nosotros mismos, posibilitando que el virus ingrese a las mucosas”.

Tipos, usos y normativas

Hablamos de elementos que, en general, no han sido diseñados para un uso masivo, sino más bien específico. Por ello existen diferentes materiales y procedimientos para su uso y descarte. “Hay toda una normativa sobre cómo se colocan y cómo se sacan los barbijos para evitar contaminarse con ellos", detalla Pepe. "En general, los de uso habitual dentro de las instituciones, son descartables salvo unos que se utilizan en una situación muy específica; los famosos N95, cuyo uso ha sido restringido para situaciones de alto riesgo de aerosolización, de transmisión intensa en procedimientos invasivos donde el operador puede verse perjudicado con más intensidad. No hay recomendación para el uso permanente de barbijos ya que con el uso continuo, van filtrando, pierden su eficacia y hay más probabilidades de contaminación. Mucho menos sentido tiene usarlo durante todo un día. Lo mismo pasa con los N95 que tienen más duración. Los barbijos quirúrgicos no se descontaminan, se deben descartar. Los guantes descartables no se deben reutilizar, alteran su permeabilidad volviéndose ineficaces, por lo que también se deben descartar luego de su uso”.

Acerca del uso de guantes también existe una normativa vigente, comenta el profesional de la salud. Pueden emplearse para distintas actividades “uno o dos pares, guantes estériles o no estériles, depende el escenario que se esté desarrollando. No es lo mismo un personal de higiene que tiene que levantar una bolsa de residuos, que un cirujano que está en quirófano. También lo utilizan las personas que tienen síntomas respiratorios y pueden tener enfermedades transmisibles por microgotas, como por ejemplo la tuberculosis activa, la Gripe A o, como en este caso, el COVID-19. Lo usan los pacientes para evitar la transmisión, y el equipo de salud para no recibir ese microorganismo”.



En la misma línea, Thea detalla que hay errores comunes que deben evitarse. “El uso de los guantes también es complejo porque requiere de algunas técnicas importantes, sobre todo a la hora de quitárselos. En realidad no nos protegen más que la propia piel, la cual representa una barrera infranqueable. Y sea con guantes o sin ellos, si tocamos una superficie contaminada y nos llevamos la mano a la cara, somos nosotros mismos los que nos contagiamos. Por otro lado, hay que tener muchísimo cuidado porque la parte exterior del guante es la que estaría eventualmente contaminada. De tal manera que necesitamos quitarlos sin que nuestra mano entre en contacto con eso. Al primero lo podemos sacar pellizcándolo, no metiendo la mano debajo, y una vez quitado el primer guante, con la mano limpia deberíamos introducir un dedo en la parte interna del otro y quitarlo. Si no se tiene cuidado con eso, es igual a que no se utilicen”.

Una problemática coyuntural tiene que ver con la disponibilidad de estos elementos, que son de primordial necesidad para el personal de salud. Pepe define al respecto: “Los barbijos están desapareciendo del mercado por la expansión del Coronavirus y por el uso desaprensivo, en el término de no entender para qué. Muchísima gente en el mundo compra, compra, compra, y los proveedores no tienen capacidad operativa de abastecer. Una situación similar pasa con los guantes descartables. Insisto en esto de ‘descartables’. Se ha producido el desabastecimiento en los lugares donde sí se necesitan, que es el sistema sanitario. Incluso está en absoluta discusión si las fuerzas de seguridad tienen que utilizarlos; hemos visto que están utilizando barbijos y guantes todo el tiempo, lo cual no sólo no los protege sino que probablemente en alguna ocasión esté generando la posibilidad de mayor vulnerabilidad. Deberían utilizarlo en ocasiones donde estén trabajando con alguna persona que tenga síntomas”.

Acerca de fabricar los barbijos en casa

En redes sociales circulan publicaciones de muchas personas que fabrican decenas de barbijos en sus hogares, para uso propio y también como gesto de solidaridad. Lo mismo sucede con la proliferación de tutoriales que explican cómo realizarlos. Como profesional de la salud, Pepe aconseja que “para la gente que quiere colaborar en la fabricación de barbijos, la recomendación es que se comunique con el Hospital J. J. Urquiza, que hoy -en Concepción del Uruguay, donde Pepe trabaja y reside- es la autoridad sanitaria que está indicando y mandando a hacer barbijos con la tela que corresponde, para distribuirlos en los sitios que corresponden”. Lo mismo vale para las distintas instituciones sanitarias de nuestra provincia.



Thea por su parte opina que “son recomendables si tenemos síntomas y debemos ir a un hospital a recibir atención médica, los necesitamos para no contagiar a otras personas. En ese caso, si tenemos un barbijo al que se le reconoce una barrera efectiva, es mejor. Pero si no, uno casero, si bien no va a generar la protección que podemos pretender de uno normalizado, es preferible a no tener ningún barbijo”.

Prácticas esenciales

A modo de conclusión, el lavado de manos y la distancia entre personas continúan siendo las medidas que debemos privilegiar para el cuidado de nuestra salud y de quienes nos rodean. Los profesionales explican por qué. Pepe recomienda “Lavarnos las manos escrupulosamente usando jabón y agua por lo menos durante veinte segundos. Se ha dicho hasta el cansancio que la capa lipídica del virus se desintegra con el agua y el jabón, con lo cual es mucho más fácil, barato y eficaz que usar procedimientos que no están garantizados y generan falsa sensación de seguridad”. Por su parte, Thea coincide en que “el lavado de manos debe ser exageradamente frecuente. Es lo más importante de todo, junto con mantener la distancia. Vamos a tener que acostumbrarnos a hacer esto, es decir, lavarnos las manos antes y después de tocar algún elemento del que no conocemos la carga viral. Es importante también que sea prolongado”.

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