Coronavirus - 15.04.2020

Hacerle frente al Covid-19 con luz ultravioleta

Bioingenieros egresados de UNER desarrollaron y construyeron un dispositivo portátil que utiliza la tecnología UV para esterilizar ambientes.
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La mayoría de las personas no piensa en la luz como un método de purificación o desinfección; sin embargo, existen lámparas especiales germicidas que emiten una luz ultravioleta de alta intensidad (UV-C) que permite purificar el aire, el agua y las superficies sin usar productos químicos.

Las lámparas germicidas intervienen en procesos de esterilización de ambientes y espacios, mejora la calidad de aire de interiores, elimina la carga bacteriana y virológica en centros de salud, entre otras. Frente al contexto de la pandemia del COVID-19, los bioingenieros Santiago Romero Ayala y Sebastián Ili Flores, desarrollaron y construyeron un dispositivo portátil que utiliza esta tecnología para disminuir al máximo los riesgos. “La utilización de la luz UV para desinfección es algo que ya se emplea hace mucho tiempo, tanto en medicina como en sectores productivos”, indica Ili Flores.

Ambos son egresados de la Facultad de Ingeniería de nuestra Universidad. Señalan que para el proyecto trabajaron de manera articulada con una empresa metalúrgica de la ciudad de Paraná, dedicada a la fabricación de mobiliario metálico y equipamiento profesional, acompañados también por estudiantes avanzados de la FIUNER, Alejo Tika y Nahuel Ricart, entre otros.



“La idea surgió a partir de la necesidad que estamos viviendo. El objetivo era poder generar un ambiente más limpio y seguro para los profesionales de la salud y de las personas que asisten a las instituciones hospitalarias. Al utilizar el equipo se disminuye la carga viral existente en las superficies”, explica Ili Flores.
Los profesionales aclaran que el sistema desarrollado acompaña las buenas prácticas de limpieza que ya están implementadas dentro de las instituciones hospitalarias. “Lo que queremos hacer es aportar una herramienta que mejore las prácticas y reducir ampliamente el grado de infecciones intrahospitalarias y obviamente el COVID-19”, manifiesta Ili Flores.

Cada equipo es una matriz móvil, consta de tubos de luz ultravioleta-C (UVC) de longitud de onda corta que emiten suficiente energía para destruir literalmente el ADN o ARN de cualquier microorganismo que tenga al alcance. Permite exponer y esterilizar los espacios o ambientes en un radio de 360 grados y entre 10 a 20 minutos. En otros países, se utiliza este tipo de instrumento o equipo para hacer frente a la pandemia. “Nos centramos en desarrollar un dispositivo para Argentina, en un contexto donde hay una escasez de recursos e insumos. La idea era que fuera fácil de fabricar y no tuviera una electrónica compleja”, dice Romero Ayala.
La radiación emitida por este tipo de tecnología es altamente nociva para los seres humanos, en este sentido Ayala explica: “Desarrollamos una electrónica asociada que nos permite detectar si una persona ingresa de manera errónea a la habitación o espacio que se está desinfectando. El proceso se interrumpe de manera inmediata y espera hasta que la persona se retire. Luego, continúa con la esterilización del espacio”.

Desafíos a futuro

Para el equipo de emprendedores fue dificultoso trabajar, producir y llegar a tiempo con el dispositivo. Al decretarse el aislamiento preventivo y obligatorio, varios de los negocios proveedores habían cerrado sus puertas. “Por suerte mucha gente se ha sumado, lo que ha permitido llegar al día 15 del proyecto con dos prototipos instalados, para hacer pruebas y posteriores certificaciones y validaciones necesarias, en dos instituciones de salud de prestigio como el Hospital Nacional Profesor Alejandro Posadas y el Hospital de Agudos Paroissien de Buenos Aires”, señala Ayala.

Tanto Flores como Ayala alientan a que otros profesionales se sumen al proyecto. “Invitamos a toda la gente de la UNER, a los profesionales de nuestra Casa que quieran sumarse al proyecto o compartir su conocimiento y especialización sobre todo en esta área. Estamos dispuestos a escucharlos y poder mejorar el producto”, dice Ayala.



Por último, los bioingenieros aportan su valoración respecto del conocimiento científico y la universidad pública en este contexto. “Este proyecto representa un gran desafío y orgullo para nosotros. Nuestra educación es muy importante, porque la carrera de Bioingeniería nos brindó las herramientas para poder colaborar e interpretar la información. Generar el conocimiento y los proyectos que puedan ser de utilidad para la salud de sociedad, es algo que nos llena de orgullo”, expresa Ili Flores.

“Cabe destacar el agradecimiento a nuestra universidad pública, al Laboratorio de Prototipado de la FIUNER, que ayudó con las placas electrónicas del dispositivo. También a los actores de los hospitales que nos abrieron sus puertas y al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Esto no se agota en la construcción del dispositivo, la idea es que sea efectivo y pueda llegar a la mayor cantidad de personas. Estamos convencidos de que hay que seguir apoyando a la educación pública y de calidad en los procesos de fortalecimiento y generación de conocimiento, ya que se ven los frutos en épocas de crisis”, concluye Romero Ayala.
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